“Wouldn’t It Be Nice. Brian Wilson y la creación de Pet Sounds”, Charles L. Granata (Libros de Ruido, 2013)

Un buen libro es aquél que permanece contigo una vez has acabo de leerlo y, a ser posible, provoca nuevas lecturas. En el caso de los “libros musicales”, el equivalente sería lanzarse a la búsqueda y escucha de los discos de los que se ocupa o con los que se relaciona la obra en cuestión. Wouldn’t It Be Nice logra exactamente eso. Es más, esta magnífica segunda referencia de la editorial Libros de Ruido se antoja un complemento extraordinario para cualquier fan de la obra magna de Brian Wilson, mítico líder de los Beach Boys.

Publicado originalmente hace diez años, el autor Charles L. Granata -productor e historiador musical- deconstruye el icónico Pet Sounds, uno de esos discos “canonizados” en los altares de la música popular -y por lo tanto sobre el que no se puede discutir-, hasta niveles obsesivos. ¿Conocen esa serie de DVDs llamada Classic Albums en dónde los autores de la obra en cuestión, expertos musicólogos más amigos y fans famosos desmenuzan un disco? Pues eso es lo que traslada al papel Granata en Wouldn’t It Be Nice... pero con un resultado mucho más estimulante.

Y es que, junto a eternas digresiones sobre mono y estéreo, overdubbings y líneas de bajo que pueden resultar tediosas, tanto para los menos avezados como para quienes quieren conservar la magia intacta sobre el disco, Granata descubre una historia apasionante. La de una banda peculiar, los Beach Boys, propulsada al estrellato masivo con sus primeros discos de pop inmediato, epítome de la música surf y las armonías vocales, y que se transformó en una entidad distinta por obra y gracia de su líder Brian Wilson, quien dejó las giras para convertirse en un compositor único -mientras se destruía a sí mismo mediante las drogas-, prácticamente ignorado en su país y admirado en el Reino Unido.

Ese relato, el del contexto musical, personal y de la propia banda en el que se gestó Pet Sounds es realmente fascinante y complejo, con múltiples focos de interés: la imagen de la perfecta banda made in USA frente a las ambiciones artísticas de Brian Wilson, la disociación Wilson/Beach Boys -si se fijan en el título del libro no hay banda por ningún lado-, la rivalidad/admiración con los Beatles, las limitaciones técnicas de la época, que seguramente impidieron disfrutar del disco que Wilson tenía en su cabeza, el fracaso comercial de un álbum diseñado como obra conceptual en un período aún dominado por el sencillo, pero que serviría como precursor a muchos otros -Sgt. Peppers sin ir más lejos-, el conflicto entre la creación de autor -sin embargo rodeado de colaboradores- y las ventas, el consumo de drogas…

Granata no puede ni quiere ocultar su devoción por Wilson, quizá soslayando el papel de los “otros” Beach Boys en el devenir de la banda, o edulcorando, hasta niveles exagerados, la posterior resurrección y entronización de Pet Sounds y su genio creador -afortunadamente recuperado para la vida y la música, pero a años luz de su mejor momento- que culminó con la gira homónima y su posterior disco en directo -que por cierto nunca alcanzó las listas de ventas, poniendo en duda la cuestión del tardío reconocimiento universal-. Pero no tiene importancia. Al contrario. Es el mejor ejemplo de la capacidad del disco y la visión de Brian Wilson de llegar al corazón de infinidad de oyentes. Y de eso es de lo que se trata cuando hablamos de música. En definitiva, si son fans de los Beach Boys y/o Pet Sounds, no sé a que están esperando para hacerse con Wouldn’t It Be Nice. O si simplemente les encanta la música, aquí tienen un hermoso “pedazo” de su historia esperando a ser (re)descubierta.