Scorsese se ha pasado la vida retratando mala gente, es un maestro en mostrarnos lo peor del ser humano: psicópatas, mafiosos y ahora, corredores de bolsa. Una colección de hijos de puta a los que siempre trata con cierto cariño.

Junto con otro especialista en describir gentuza como es Terrence Winter (guionista de The Sopranos) firma una nueva Obra Maestra, la enésima en su filmografía. SALVAJE, DESTERNILLANTE, EXCESIVA.

El ascenso y posterior caída de Jordan Belfort, un lobo sanguinario carente de escrúpulos a la hora de hacer dinero le sirve una vez más al director de “Uno de los nuestros” para destripar la sociedad americana y hacer un análisis descriptivo de los que sustentan el poder en una película enérgica que transpira adrenalina.

Durante tres horas nos conduce con ritmo frenético por una vorágine de drogas y depravación rodada con tal maestría que en ningún momento se le va de las manos, logrando que momentos de auténtico desvarío (que son muchos) se transformen en descollantes escenas que tienen ese particular toque “Scorsese”.

El trabajo con los actores es majestuoso, exprimiendo de Leonardo Dicaprio la que sin duda es la interpretación más lograda de toda su carrera, absolutamente brillante (recientemente ha sido galardonado con el Globo de Oro al mejor actor de comedia por este papel).

The Wolf of Wall Street” es la película más emocionante, loca y desquiciada del maestro de Queens. Una película que te arranca carcajadas de cuajo en las escenas más hilarantes que ha rodado este genio en su carrera (la escena de las pastillas Lemon es simplemente sublime), superando incluso los mejores momentos de “¡Jo, qué noche!” o de “El rey de la Comedia”.

IMPRESCINDIBLE. APOTEÓSICA.