Epílogo y nuevo comienzo

Marvel Studios vuelve, por fin, a los cines con una película que era una doble deuda con los espectadores. La aventura en solitario de Viuda Negra era una promesa largamente esperada por los fans, que demandaban una película sobre una superheroína -llegaría primero Capitana Marvel (2019)- y luego, una vez completado el film, su estreno se ha ido retrasando, ya sabéis, por culpa de la pandemia. Estos dos factores condicionan, seguramente, la recepción de la película. Por un lado, ya hemos visto la mencionada Capitana Marvel, por no hablar de dos entregas de Wonder WomanViuda Negra ha perdido la oportunidad de ser la primera. Por otro lado, la ausencia de productos Marvel en las salas hará que esta sea recibida con la avidez de un primer partido de liga, después del verano, aunque sea un duelo entre equipos modestos.

Lo cierto es que Viuda Negra cumple sobradamente con la calidad media de un producto Marvel: fantástico diseño de producción, escenas de acción trepidantes con estupendos efectos especiales, un elenco de estrellas -y de buenos y carismáticos actores- y un guión sólido. La película sigue la línea del cine de espías -como Capitán América: El soldado de invierno (2014)- con peleas espectaculares en escenarios más o menos realistas, alejados de la space opera del díptico sobre Thanos o de la fantasía de Thor. No se esconde la herencia de James Bond y veremos secuencias de acción que recordaremos de otros títulos similares: persecuciones por las calles, carreras por los tejados, y la espectacular pelea en el aire que presenta la set piece final.

El origen del personaje en los cómics aparece reflejado en la película, pero curiosamente nos suena más por películas o series como Nikita (1990) o Alias (2001). El guión firmado por Eric Pearson siguiendo una historia de Jac Schaeffer y Ned Benson establece como conflicto principal la infancia robada, el entorno familiar perdido, compuesto por los personajes encarnados por David Harbour, Rachel Weisz, Florence Pugh y, por supuesto, Scarlett Johansson. Esta ‘familia’ disfuncional marca la parte emocional de la película, y es su principal debilidad: aunque los personajes resultan cercanos -sobre todo gracias a unos estupendos actores- el retrato humano cojea, los conflictos entre ellos no están desarrollados. Les quita espacio la trama principal, el conflicto interno de Natasha Romanoff, la culpa que siente por lo que tuvo que hacer cuando funcionaba como espía enemiga. Una trama similar a la del Soldado de Invierno, por cierto. Los elementos relacionados con la organización que busca destruir a la heroína -con un villano muy incómodo interpretado por Ray Winstone y otro misterioso, Taskmaster- apenas están apuntados y podrían haber sido muy interesantes, si el argumento hubiese elegido ese camino. Así, aunque es de agradecer la voluntad de la directora Cate Shortland, que imprime un sello distintivo en la película, su esfuerzo, quizás, se queda corto. Estamos ante una película Marvel, con momentos, eso sí, de cierta personalidad: el estupendo prólogo -atención a la actriz que hace de Nastaha de niña, Ever Anderson, hija de una mítica heroína de acción como es Milla Jovovich-, los títulos de crédito con una estupenda versión del Smells Like Teen Spirit de Nirvana interpretada por Malia J; las comidas ‘familiares’ que desvelan las verdaderas relaciones entre los personajes. 

Viuda Negra es una película estimable, aunque olvidable, cuyo gran problema, además, es cómo ha sido utilizado el personaje en las películas. Si el Capitán América, Hulk, Thor y Iron Man contaron primero con sus respectivas películas, en las que se establecían sus principales características, para luego verles reunidos en Los Vengadores (2012), con la Viuda Negra se intenta la operación inversa, que simplemente no encaja en la continuidad. El personaje siempre se había definido exclusivamente por su relación con otros (hombres): con Tony Stark, con Steve Rogers, con Bruce Banner/Hulk y sobre todo, con Ojo de Halcón, así que este intento de dotar a Nastasha de una identidad propia, volviendo al pasado -creo que la película ocurre justo después de Capitán América: Civil War (2016)- llega demasiado tarde. Pero como siempre, cada película de Marvel Studios es el teaser de una próxima entrega, en este caso -ojo spoiler– de una serie de televisión, estrategia muy interesante en este colosal universo transmedia.