8.0
Score

Final Verdict

En su nuevo álbum, Virginia Wing dejan que la experimentación con otros sonidos se meta de lleno en su universo pop. Un trabajo original y vibrante en el que cabe de todo, y todo funciona a la perfección

Virginia Wing se han propuesto ponérnoslo difícil para que describamos su música. El nuevo disco de la banda británica (vuelven a ser un trio) resulta abrumador y con una cantidad de sonidos imposibles de abarcar en una primera escucha. Podríamos meterles dentro de la etiqueta de art-pop, pero no sería del todo correcto. Más que nada, porque aquí, hay un poco de todo, y al igual que sus influencias, donde entran nombres como Prince, Timbaland, Nelly Furtado, Laurie Anderson o The Slits, sus canciones son de lo más variopintas. Lo bueno es que este “experimento” les ha salido redondo, y han dado con un sonido que atrapa. 

private LIFE’ cuenta con una mayor aportación del saxo, que en su estupendo trabajo anterior, solo aparecía en contadas ocasiones. Además de alguna flauta travesera, unas cajas de ritmos que no pueden sonar más retro, y una gran cantidad de teclados. Porque, sin lugar a dudas, lo mejor de este disco, es que han sabido aprovechar todas las posibilidades que les ha dado ese instrumento, lo que hace que, a pesar de ser la base del álbum, casi ninguna canción suene prácticamente igual. Aunque, curiosamente, buena parte de las canciones sí que tratan el tema de la misoginia en nuestros días. 

Igual que hay discos que se han ido al garete por una mala elección de apertura, hay otros que te ganan con el tema inicial. Estamos ante uno de estos últimos, porque “I’m Holding Out For Something” representa el lado más directo y bailable de este disco. Una canción en la que te ganan a base de darle protagonismo a esos ritmos de electro retro, y a esas palmas que se fusionan con ellos. Además de su facilidad de para sacar una buena melodía en cualquier momento. Es una fórmula que siguen en la también sobresaliente “St. Francis Fountain”, que es incluso más efusiva. Pero ya hemos dicho que estamos ante un trabajo en el que no quieren repetirse. Así, también son capaces de irse hacia pop de lo más “arty” en “99 North” y conseguir uno de los momentos más melódicos y brillantes del disco. O ponerse juguetones y sacar a relucir esa influencia de The Slits en “Half Mountain”. 

Siempre se ha comparado a Virginia Wing con una banda como Broadcast. El hecho de que muchas veces se vayan hacia un pop sintético y ensoñador, donde las capas de teclados se sobreponen, justifica bastante esa comparación. Lo bueno es que saben darle la vuelta y que suene suyo. Ahí está la curiosa “Soft Fruit”, con su ritmo repetitivo ritmo y esa flauta de fondo. O “OBW Saints” y “I Know About These Things”, con las que cierran el disco de la forma más delicada posible y sin cortarse un pelo a la hora jugar con sus instrumentos.