Quizás no conozcáis a Leigh Whannell, pareja creativa de James Wan, junto al que ha creado, como guionista -y actor- nada menos que las populares sagas de Saw e Insidious. Ahora, Whannell dirige su segunda película -tras la discreta aunque simpática, Insidious: Capítulo 3– y consigue una obra muy entretenida, entrañable y posiblemente de culto.

La historia que propone Whannell comienza como un capítulo tecnófobo de Black Mirror, para convertirse enseguida en una revenge movie. A partir de ese momento, el film se convierte en una sucesión de sorpresas que se pueden resumir en ‘cuando Siri te convierte en un superhéroe’. O como si un David Cronenberg con ganas de juerga hiciese un remake de Robocop (1987). Apuntemos también el Tetsuo (1989) de Shinya Tsukamoto como posible inspiración de algunos de los mejores momentos de esta cinta. Protagoniza Logan Marshall-Green, que en las secuencias de acción puede llegar a recordar al mejor Bruce Campbell -el de Terroríficamente muertos (1987)- acompañado por un trabajo de cámara muy divertido por parte de Whannell, que da pie a escenas de pelea vibrantes y graciosas con pequeñas explosiones de gore que son una auténtica fiesta para el aficionado al cine de género más desvergonzado.

Rabiosamente divertida y con un humor negrísimo, Upgrade debe estar en vuestra lista de imprescindibles palomiteras este año