Una cuestión de tiempo, Richard Curtis (2013)

Diez años después de construir esa “Catedral de la comedia romántica” que es “Love Actually”, Richard Curtis nos vuelve a entregar una deliciosa y bien escrita película de fácil digestión.

Este director y talentoso guionista británico (es responsable de haber escrito entre otras: “Cuatro bodas y un funeral” o “Notting Hill”) da una nueva vuelta de tuerca al género y nos deleita con una historia de Ciencia-Ficción en la que el joven, tímido y pelirrojo Tim (Domhnall Gleeson) descubre con 21 años que los miembros varones de su familia pueden viajar en el tiempo. Guiado por los consejos de su padre (interpretado por el magnífico Bill Nighy) se verá inmerso en una serie de retrocesos temporales para conquistar el corazón de la dulce y bella Mary (Rachel McAdams).

Una vez más el pastel está servido, eso sí, elegantemente en este adorable, simpático y emotivo entretenimiento con reminiscencias a esa obra de culto que es “Atapado en el tiempo” de Harold Ramis (1993).

Sin duda, uno de los aciertos de Curtis (una de sus señas de identidad), vuelve a ser la construcción de hermosos planos secuencia utilizados para representar el paso del tiempo (recordemos aquel espectacular travelling que acompañaba a Hugh Grant por el mercado de “Notting Hill” mientras iban pasando las estaciones). En esta ocasión, se sirve de otro recurso (muy similar al que utilizaba Theo Angelopoulos en sus históricos y majestuosos planos secuencia de bailes) en el que un grupo de música toca en el metro una canción mientras los protagonistas van entrando y saliendo a los andenes, para crear ese mismo efecto temporal.

Esta y la espectacular secuencia de la boda pasada por agua son, sin duda, los momentos álgidos de esta blandita  comedia para todos los públicos que hará las delicias de los aficionados a ese subgénero que bien podríamos llamar “Cine de manta y domingo”.  Ideal para verla bien arrimadito a tu chic@ en una lluviosa tarde.