Narrativa visual

Un lugar tranquilo (2018) supuso una grata sorpresa: aunque no inventaba nada en el cine de terror y ciencia ficción, su gran hallazgo era el silencio. Los monstruos extraterrestres que acosan a los protagonistas en un mundo apocalíptico son una mezcla de la criatura de Monstruoso (2008) y Stranger Things (2016), con elementos de Venom(2018), todos ellos variaciones del xenomorfo de Alien (1979); pero tienen una característica peculiar: son ciegos y se guían por el sonido -a la manera de Tiburón (1975), de Temblores (1990) o incluso como los zombies de The Walking Dead (2010) que también suelen ser atraídos por el ruido-. Este rasgo biológico obliga a los seres humanos a evitar hacer cualquier ruido para no ser detectados y este elemento argumental convertía Un lugar tranquilo en una película casi sin diálogos, que apostaba por una narrativa puramente visual, por los gestos de los actores y por un cuidado diseño de sonido. 

La secuela que llega ahora a los cines, Un lugar tranquilo 2, no se esfuerza mínimamente en continuar la historia de la primera entrega, tampoco desarrolla a sus personajes, y se propone como un puro ejercicio de tensión. Nos encontramos de nuevo con la familia Abbott, interpretada por Emily BluntMillicent SimmondsNoah Jupe y un John Krasinskirecuperado vía flashback, que además vuelve a ejercer de autor total -director y guionista- en esta cinta producida por Michael Bay. Al elenco original se une el siempre estupendo Cillian Murphy, además de Djimon Hounsou y Scoot McNairy en papeles casi anecdóticos. Y como he dicho antes, Un lugar tranquilo 2 no se preocupa por desarrollar su historia o sus personajes, y apenas expande el universo en el que ocurre la historia. 

La película transcurre en cambio a través de set pieces en las que los personajes están constantemente en peligro. La puesta en escena de Krasinski es efectiva, los actores cumplen con sus cometidos, los efectos especiales están muy logrados, pero sobre todo es el diseño del sonido el que producirá el efecto deseado en el espectador: ponerle de los nervios. Además de varios jump scares, los ruidos y sobre todo la ausencia de ellos crean un clima de tensión constante. Un lugar tranquilo 2 tiene un mínimo comentario sobre la solidaridad entre las personas, sobre la familia y la pérdida, pero es, ante todo, puro entretenimiento cinematográfico.