Un día más en la muerte de Estados Unidos, Gary Younge (Libros del KO, 2020)

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Estamos en la cuenta atrás para las elecciones norteamericanas, oportunidad para echar al nazi que ocupa la Casa Blanca, e inmejorable punto de inflexión para empezar a sacar a la extrema derecha de las democracias occidentales. Y ocasión ideal, también, para reivindicar Un día más en la muerte de Estados Unidos, del periodista británico Gary Younge publicado por Libros del KO. Una desoladora y reveladora crónica sobre la realidad más rutinaria de «la tierra de la libertad»: la de la violencia, la cultura de las armas, y el racismo. Bienvenidos a los Estados Armados de América. 

Nacido en 1951 en Hertfordshire, Gary Younge comenzó como becario en The Guardian en 1993. Tras una década realizando reportajes por medio mundo, en 2003 se trasladó a EE.UU. como corresponsal del periódico, donde permaneció hasta 2015. De regreso a Inglaterra ha ejercido como adjunto al director y columnista en The Guardian hasta este 2020, ya que ha dejado el diario para ejercer como profesor del departamento de Sociología de la Universidad de Manchester. Ha escrito cinco libros, entre los que destaca No place like home, de 1999,  y este Un día más en la muerte de Estados Unidos, con el que en 2017 ganó el J. Anthony Lukas Book Prize, concedido por la Columbia Journalism School y la Nieman Foundation.

El planteamiento de Un día más en la muerte de Estados Unidos es tan sencillo como demoledor. Younge escogió un día al azar, el 23 de noviembre de 2013, fecha en la que fallecieron diez adolescentes, de edades comprendidas entre los nueve y los diecinueve años, por arma de fuego en todo el país. Un balance nada particular por aquellos lares —la media son siete diarias—, lo que resulta aún más aterrador. Diez tragedias. Diez historias humanas, con sus contextos, particularidades y, no obstante, lugares comunes, que este ejemplo brutal de hasta dónde puede llegar el buen periodismo investigativo se propuso rescatar del olvido. 

Porque Gary Younge viaja a cada una de las poblaciones, entrevista los entornos de las víctimas y logra no solo reconstruir las circunstancias y repercusiones de esas muertes en sus comunidades para el lector. Sino que, a través de los diez casos, nos brinda un potente ensayo estructural sobre las armas y la violencia en Norteamérica. Su prosa no es especialmente emotiva o memorable —quizás el único punto débil del libro, ajeno a la traducción de María Luisa Rodríguez Tapia—, prefiriendo simplemente que hechos y datos hablen por sí mismos, a los que añade reflexiones y profusos apuntes sobre la cuestión. Sin embargo, el alcance de Un día más… es tremendo. Es una obra que afecta, sobrecoge e indigna a partes iguales. 

Y es que en Un día más…  el cronista británico logra equilibrar el drama tras los sucesos con el análisis y la introducción de información y cifras que sostienen su diáfana tesis. Es una obra sobre qué sucede cuando no hay control de armas. Y cuando su acceso, en nombre de una interpretación integrista de la Segunda Enmienda y el capitalismo salvaje, es bochornosamente fácil. En el 2013, las armas de fuego fueron la primera causa de muerte entre la población de raza negra menor de 19 años y la segunda entre todos los menores de esa edad —sólo superada por los accidentes de tráfico—. Actualmente, se calcula —no hay datos oficiales porque ni siquiera existe registro nacional— que los 327 millones de ciudadanos en EE.UU. poseen entre 200 y 350 millones de armas de fuego. Y según la ONG Gun Control Archive, murieron más de 15.419 personas el año pasado —sin contar suicidios—. Atroz.

¿Hay más factores? Por supuesto. Alguna de las muertes tiene que ver con pandillas o jóvenes «carne de cañón». No obstante, el valor del trabajo de Younge es señalar cómo lo más probable es que uno sea víctima de una bala accidental, de la que no se era el objetivo, o consecuencia de un penoso accidente o venganza en el ámbito doméstico. Lo que enlaza con lo letal que resulta la sencillez en la obtención de un arma en una sociedad cuyo sistema económico y judicial fomenta el racismo y la falta de oportunidades. El barrio en el que podrás vivir. Tu nivel de acceso a salud y educación. Tus oportunidades laborales. O las repercusiones de tus posibles encuentros con la justicia —no todos son Justin Bieber—. Segregación y violencia. 

Un día más en la muerte de Estados Unidos antecede a Trump y el auge de la extrema derecha. Tampoco va sobre Black Lives Matter y la insufrible opresión policial. De hecho, ni tan siquiera trata de la necesidad del control de armas en nombre de las cifras y el más puro sentido común, ese del que carecen la miserable NRA y sus fanáticos seguidores —el miedo de la comunidad a enfrentarse a ese fascistoide Goliat es casi lo más deprimente del libro—. Pero la ingente investigación de Gary Younge, corroborada por las intrahistorias de la decena de decesos y, para nada baladí, la propia experiencia personal —el autor es un hombre de color con hijos pequeños, entonces viviendo en Chicago—, sí habla de todo ello. Porque nos muestra un país en descomposición a través de la que, muy probablemente, sea su realidad más desalentadora, apuntando sus causas y consecuencias. Lectura tan terrible como valiosa.