6.8
Score

Final Verdict

TV Priest ganan puntos cuando se meten en otros terrenos y se salen un poco del manual del post-punk a lo The Fall. Ahí sí que se ve una banda con buenas ideas, y talento para ejecutarlas. En cambio, cuando tiran del grupo de Mark E. Smith, se convierten en una banda más que no tiene mucho que destacar.

Si Mark E. Smith estuviera vivo, también estaría flipando con todas estas bandas que están calcando la forma que tenía de interpretar las canciones de The Fall. Y es que, con IDLES ocupando los primeros puestos de las listas de ventas del Reino Unido, son muchos los grupos que se han animado a darle al post-punk más abrasivo. Uno de ellos es TV Priest, un cuarteto de Londres que acaba de publicar un álbum de debut que cumple con todos los elementos del género. Y ese es, quizá, es su gran defecto. Porque al final no hacen nada nuevo y que otros no hagan mejor.

TV Priest han despegado en un periodo muy corto de tiempo. De hecho, solo llegaron a dar un concierto en su carrera, y fue justo antes de que la COVID llegara a nuestros días. Aunque sí es cierto que varios de sus miembros formaban partes de Torches, una banda algo oscura que editó un par de discos la década pasada. Además, su cantante, Charlie Drinkwater -ojo a ese apellido-, es conocido por hacer portadas para otras formaciones. Entre ellas las de Fontaines D.C., otro de los grupos actuales cercanos al post-punk. Así que el hype que se ha creado con alrededor de ellos, no es tan raro. 

Uppers’ está lleno de guitarras potentes, cuenta con una sección rítmica pesada, y con la voz profunda e intimidatoria de su cantante, que es la gran protagonista. Y la verdad es que manejan muy bien este sonido, pero les cuesta destacar dentro de él. Así, lo mejor de este debut, llega cuando salen un poco de ahí y tiran hacia mundos más melódicos. Es el caso de la potente “Press Gang”, donde solo se ponen abrasivos en su potente estribillo. O de “Decoration”, en la que sus guitarras se vuelven más melódicas. Y es que, cuando rebajan su intensidad rockera, sí que nos dejan algunos temas destacables. Ahí está la estupenda “Fathers and Sons”, en la que juegan con algún ritmo algo más cercano al dance-punk, o “Powers of Ten”, donde dejan que los teclados lleven las riendas de su oscuridad. Además de esos brutales siete minutos finales de “Saintless”, que empiezan con toda la calma del mundo -incluso se puede escuchar una acústica en los primeros minutos- y termina con una potente, pero muy melódica, tormenta guitarrera.