8.0
Score

Final Verdict

En 'Thirstier', Torres logra que esa felicidad que le da su nueva vida en Nueva York se vea reflejada en sus canciones. Su estupendo quinto trabajo está lleno de temas eufóricos que te invitan a disfrutar de la vida. Y eso siempre es un acierto.

Torres se ha pasado media vida luchando para que su religión y su sexualidad coexistan sin ningún tipo de problema, y eso es algo que siempre se ha reflejado en sus trabajos. Hasta ahora, porque la artista de Florida ha decidido que ya va siendo hora de centrarse en lo que la hace feliz. Y ahora mismo, eso, es su vida en Brooklyn junto a su pareja, la pintora Jenna Gribbon. Además de su carrera musical, claro.Por eso su quinto trabajo nos trae a una Torres más viva y eufórica que nunca. Lo que, se mire por donde se mire, es todo un acierto. 

La gran mayoría de las canciones de ‘Thirstier’ derrochan una euforia guitarrera que acerca a la de Orlando a mundos cercanos al grunge. Pero no nos asustemos, quizá las guitarras sí se dejan llevar por esa corriente, pero el tono del disco es otro. Porque la norteamericana siempre se saca una buena melodía o un buen estribillo de la manga. Y eso, unido a que cuenta con la ayuda de dos productores de lujo como Rob Ellis y Peter Miles, hace que los resultados sean brillantes en buena parte del disco. 

De entre todas esas canciones en las que las guitarras rugen fuertemente, se pueden destacar tres. Empezando por esa “Are You Sleepwalking?” que abre el disco, donde esas guitarras cortantes se fusionan con algo de electrónica -esto es una constante a lo largo de todo el álbum-, y con esa facilidad que tiene Torres para crear buenas melodías. Más calmada está en “Drive Me”, en la que un indie-rock más popero, y otro algo más sucio, luchan por hacerse con el protagonismo. Pero lo mejor de esta faceta llega con “Hugh From Dinosaur”. Y es que nada como un órgano, un piano y unas palmas para domesticar sus guitarras. Además, no deja de ser una bonita canción de amor. 

Decíamos que está más eufórica que nunca, y eso es algo que se aprecia de sobra en “Don’t Go Puttin Wishes in My Head”. La canción que sirvió de primer adelanto del álbum, y una de las mejores de este 2021, se vale de la épica a lo Springsteen para crear uno de esos himnos que invitan a vivir y, sobre todo, a disfrutar de la vida. Pero esa euforia también se refleja en otras canciones del álbum. Aunque eso sí, de forma diferente. Ahí tenemos esa “Kiss the Corners” tan synth-pop, la cual, en su parte final, termina llevándote a la pista de baile. O ese rock potente y lleno de teclados que aparece en “Hand in the Air”. Aunque para potente “Keep the Devil Out”, con la que cierra el disco tirando de la electrónica más agresiva y de unas guitarras de lo más estridentes.