Somos muchos, y la probabilidad de que se junten personas con talento extremo en un pequeño círculo social es minúscula. Que además esas personas consigan algún grado de notoriedad pública es aún más improbable. Pero oye, a veces pasa, y gracias a esas serendipias de la vida, resulta que, a pocos pupitres de distancia, en una clase de una escuela de Londres para jóvenes músicos, dos de las mujeres más talentosas de la nueva escena musical londinense comenzaban una amistad que con el tiempo se convertiría en fructífera relación artística y que ahora toma forma en el disco que tenemos entre manos.

Una de esas mujeres es Mica Levi, compositora celebrada con incluso una nominación al Oscar en su haber y ocasional artista punk con su banda Micachu and the Shapes. La otra es la que encabeza esta crítica, Tirzah, atípica cantautora con estudios de arpa clásica, cuyos pasos musicales hasta ahora han venido supervisados por la producción de su amiga. Juntas han creado algo que suena moderno y punzante, de fácil encaje en la escena de R´n´B actual, pero que al mismo tiempo deja muchas de sus aristas a la vista y se recrea de manera experimental en el uso minimalista del espacio sonoro. La sensación en el oyente es la de estar escuchando algo inacabado y al mismo tiempo inexplicablemente seductor. No es de extrañar que Arca se haya declarado fan incondicional.

Precisamente, la canción que obsesionó a Arca es ‘Devotion’, uno de los momentos más logrados de la fórmula que da combustible al disco, y la única que contiene una colaboración más o menos notoria. Se trata de Coby Sey, cuya frase repetida (“So listen to me“) forma parte del esquelético entramado sobre el que Tirzah va deslizando su mensaje de romanticismo desbocado. Pero ni siquiera en este caso hablamos de una colaboración estratégicamente buscada para abrir públicos a Tirzah (y eso que este debut ha sido publicado por Domino, que no deja de ser una de las discográficas más poderosas dentro del mundo no multinacional). Coby es un artista minoritario también asentado en Londres y miembro desde hace años del círculo creativo y amistoso de Tirzah y Mica, con lo que todo se mantiene muy en casa. Ese control creativo total como estrategia hace virtud de algunas de las carencias de este debut de Tirzah, una artista que de entrada no va a permitir que te olvides de ella.