A estas alturas de su carrera, Tindersticks lo tienen muy claro. Tras varias décadas en la música, la banda de Nottingham no va a cambiar de rumbo ahora. Ni falta que le hace, porque son muchos los seguidores que siguen disfrutando de su pop sobrio y tranquilo. Algo a lo que vuelven en “No Treasure But Hope”, el que hace su álbum número doce.

Según el propio Stuart A. Staples, en este trabajo, han tratado de capturar la esencia de sus directos (quien les haya visto alguna vez sabrá de lo que está hablando). Algo que, por un lado, está muy bien, pero también es cierto que no es fácil transmitir las mimas sensaciones que en un concierto. Así, nos encontramos con un trabajo en el que la banda pone todo su empeño para tratar de emocionar al oyente. Algo que consiguen en unas cuantas canciones, pero no en todas. Porque, una vez más, lo mejor llega en los momentos más directos. Ahí está ese estupendo ‘The Amputees’ que sacaron como primer single de adelanto. O esa delicada balada llamada ‘Pinky In The Daylight’, donde no tienen ningún problema en ponerse un poco más épicos de lo normal. Y hacen bien, porque ese final, con mandolina incluida, resulta de lo más emocionante. Aunque, si lo que buscamos es intensidad, hay que ir hasta ‘Trees Fall’ y ‘Tough Love’, donde sí que se puede decir que captan toda la energía de su directo.

A pesar de que estamos ante uno de sus trabajos más reposados, también hay momentos en los que se salen un poco de la norma. Puede que el más sorprendente sea el de ‘See My Girls’, en el que se acercan a la música tradicional griega. Pero claro, es que han grabado el disco allí, y algo les habrá influido a la hora de crear sus canciones. Y la verdad es que no les sienta nada mal meterse de lleno en esos sonidos mediterráneos. Como tampoco les sienta mal ponerse un poco más cálidos y entregar un corte como ‘Take Care In Your Dreams’, en el que se dejan de lado buena parte de la frialdad que planea en casi todo el álbum.