7.6
Score

Final Verdict

Lo nuevo de Tindersticks sorprende por su coqueteo con la electrónica, o por su buen hacer en las tres versiones que se marcan, pero al fin y al cabo, siguen teniendo su característico sonido particular. Y eso es bueno, porque es otro disco notable de la banda británica.

Si analizamos un poco el último trabajo de Tindersticks, podríamos pensar que la banda británica se está quedando sin ideas, pero esto no sería cierto. El hecho de que en este ‘Distractions’ haya siete canciones, y tres sean versiones, puede despistar un poco al principio, pero una vez escuchado, es fácil darse cuenta de que siguen teniendo mucho que decir. Ya no solo porque hacen suyas esas versiones, también porque abren nuevos caminos en sus propias composiciones. Y eso, tras casi 30 años de carrera, no deja de ser elogiable.

¿Tindersticks metiéndose en terrenos electrónicos? “Man Alone (Can’t Stop the Fadin’)”, la extensa canción que abre su nuevo trabajo, nos presenta una faceta suya hasta ahora desconocida. La seriedad y la elegancia siguen estando ahí, pero ahora está regada por una capa sintética, la cual, viene acompañada de una oscura y tímida línea de bajo. A lo que hay que unir a un Stuart. A Staples que se desata en su parte final con ese repetitivo “Can’t stop the fadin’/Can’t stop the fadin’…”. Eso sí, a pesar de que les sienta muy bien este mundo electrónico, no vuelven a él en el resto del álbum. Lo que es una pena.

En el resto de sus composiciones propias están más sombríos que nunca, y la verdad es que hay alguna que es un poco dura de roer. Es el caso de los más de cinco oníricos minutos de “I Image You”, donde todo surge con excesiva calma. Pero sí es cierto que, tanto “Tue-Moi”, como “The Bough Bends”, que son los otros dos temas propios, aparecen de nuevo los Tindersticks más emocionantes. De hecho, es casi imposible que la primera, que está dedicada a las victimas de los atentados de la sala Bataclan, no te ponga los pelos de punta. Y los nueve minutos de la segunda, que se cuecen a fuego lento, terminan con una guitarra limpia y épica que es impresionante.

Como decíamos más arriba, Tindersticks consiguen hacer suyas las tres versiones que hay en este disco. Resulta sorprendente escuchar cómo cambian de tercio un delicado tema al piano como es el “A Man Needs a Maid” de Neil Young, y le dan un toque de calidez cercano al soul. Algo a lo que ayuda bastante la voz de Gina Baker. O ese toque chamber que le dan al “Lady with the Braid” de Dory Previn. Pero nada como su revisión casi bailable de “You’ll Have to Scream Louder”, un reivindicativo y oscuro tema de Television Personalities. De hecho, según cuenta el propio Staples, tuvo la necesidad de grabarlo el pasado mes de mayo, cuando estábamos en pleno confinamiento, y el tema no podía cobrar más actualidad.