Vida, sueños y muerte

Ojo al año que ha tenido Lin-Manuel Miranda –Hamilton (2020)- este 2021 con el estreno en cines de la estupenda En un barrio de Nueva York con canciones compuestas por él; la fantástica Encanto para Disney, también con sus temas; y que tiene disponible en Netflix está Tick, Tick, Boom! de la que os hablo ahora y seguramente su obra más relevante en cine. Aquí, Miranda se pone por primera vez detrás de la cámara para dirigir un biopic musical que rinde homenaje a la figura de Jonathan Larson, creador de Rent (1996), que ha sido un éxito mundial -y que cuenta con su propia adaptación cinematográfica dirigida por Chris Columbus en 2005-. Un éxito que Larson nunca conoció: murió de un aneurisma cuando comenzaban las primeras representaciones. 

Este dato biográfico, ajeno a la película que nos ocupa, redondea sin embargo la reflexión sobre la vida, los sueños y el éxito que es Tick, Tick… Boom!. En ella, conocemos a Jonathan Larson cuando está cumpliendo 30 años, una edad que es una frontera psicológica arbitraria que marca si hemos tenido éxito en la vida o hemos desperdiciado la juventud y debemos dedicarnos a ser personas ‘normales’. Lo que nos cuentan entonces es la crisis existencial que sufre Larson justo en ese momento, cuando se encuentra tan cerca de conseguir el éxito, como de tirar la toalla para siempre. 

Larson está maravillosamente interpretado por Andrew Garfield -que también ha tenido un año estupendo- de parecido razonable con el verdadero Jonathan Larson y sobre todo capaz de imprimir en el personaje tanta energía como sensibilidad, lo que le ha valido ya el Globo de Oro a la mejor interpretación en un musical o comedia. Garfield sostiene la película sobre sus hombros -acompañado por estupendos actores en el reparto- y nos lleva de la mano en los empecinados intentos de Larson por abrirse camino en Broadway y con un tema de fondo de alto voltaje emocional, la trágica epidemia de SIDA de los años 90. 

Con temas rock vibrantes, la película es una pequeña joya en un año que también ha sido generoso para el género musical. No hay que perdérsela.