8.3
Score

Final Verdict

‘Ignorance’ supone un paso de gigante en la carrera de The Weather Station. Un disco en el que la artista canadiense da una vuelta de tuerca a su sonido, dejándonos una colección de canciones elegantes, complejas y envolventes, a la que es prácticamente imposible resistirse.

Hasta ahora, The Weather Station era una artista de folk muy bien considerada por los seguidores de este estilo, pero todo ha cambiado con su quinto trabajo. Tamara Lindeman, que es la jefa absoluta de este proyecto, ha dejado de lado la guitarra acústica, y se ha metido de lleno en un pop donde hay un saxo, un piano, una sección rítmica vibrante, varios instrumentos de cuerda, y hasta tintes de electrónica. Todo un acierto, porque la de Toronto se ha hecho con un álbum absolutamente brillante, con el que está consiguiendo los elogios de la prensa de medio mundo. 

Ignorance’ es un trabajo donde el cambio climático es el gran protagonista. Algo que siempre ha sido un tema recurrente en la carrera de la artista canadiense. Lo bueno es que no lo hace de forma evidente y no trata de que adoptes una posición al respecto. Además, no es el único tema que aparece en este álbum, también hay una ruptura y alguna que otra canción sobre las diferentes mierdas con las que tenemos que lidiar todos los días, como el capitalismo.

Musicalmente, estamos ante un álbum de lo más rico y lleno de matices. Con una mirada puesta en los 70 y los 80, pero sin dejar de lado una producción más actual, Lindeman ha conseguido dar con un sonido elegante y absolutamente envolvente. Además, no tiene problema en meter pinceladas de jazz en un tema tan impresionante como “Robber”, o llenar su música en sintetizadores, como hace en esa pequeña joya llamada “Loss”. Pero donde mejor funciona este cambio, es en los cortes abiertamente pop. Canciones tan directas como “Atlantic”, “Tried to Tell You” o “Parking Lot”, rozan la perfección. Y si ya nos vamos un tema como “Separated”, nos encontramos con todo un torbellino de emociones y con todo un guiño a la pista de baile. Algo que también ocurre con “Heart”, otra de las joyas del álbum, donde, además, se pone un poco más cálida. Eso sí, esa pista de baile que nos enseña no es muy desenfrenada. 

Donde baja un poco el listón es en los temas más reposados. Un corte como “Trust”, donde el protagonista es el piano, y en el que deja que la influencia de jazz aparezca de nuevo, no termina de sorprender y de emocionar. Eso sí, en “Subdivisions”, la otra balada del disco, si que consigue dar un sonido más interesante y rico. Aun así, es un cierre un tanto flojo para un álbum tan intenso.