8.4
Score

Final Verdict

The War On Drugs entregan un quinto disco en el que perfeccionan ese rock de estadio tan de los setenta y ochenta, y consiguen dar con una colección de canciones que rozan la perfección. Su disco más directo hasta la fecha, y un firme candidato al mejor trabajo de su carrera.

The War On Drugs han logrado convertirse en una de esas bandas que sirven de influencia a otros grupos. Incluso de una banda como The Killers, que prácticamente les calcaron el sonido -muy bien, por cierto- en su penúltimo trabajo. Pero lo más curioso es que lo han conseguido dejándose llevar por su amor por el rock de estadio de los setenta y de los ochenta, y en especial por el Bruce Springsteen de aquellos años. Eso sí, poniendo de su parte y actualizando ese sonido. Algo que vuelven a repetir en su quinto trabajo, en el que incluso lo perfeccionan, y logran dar con una estupenda colección de canciones. 

I Don’t Live Here Anymore’ es un disco en el que, a pesar de ese título, se habla de los cambios y, sobre todo, del miedo a llevarlos a cabo. De hecho, musicalmente, como ya comentaba más arriba, reinciden en su sonido de siempre y hay pocos cambios. El más obvio es del “Victim”, un tema que los lleva a terrenos mucho más electrónicos y los aleja de ese rock de estadio que planea a lo largo de todo el disco. Aunque no mucho, porque ese teclado luminoso que aparece al final de la canción no puede ser más ochentero.

Estamos ante el disco más directo de la banda de Filadelfia. De hecho, salvo en la inicial “Living Proof”, y en la delicada “Rings Around My Father’s Eyes”, en el resto de las canciones tiran sin pudor de esa épica que tanto les gusta. Y hacen bien, porque son una máquina perfectamente engrasada que suena a la perfección. Temas como “Harmonia’s Dream” y “I Don’t Live Here Anymore”, con sus teclados luminosos y su pátina sintética, son auténticas joyas del pop-rock. Además, en la segunda, colabora la cantante Lucius, y hay que reconocer que una voz femenina le sienta muy bien a su música. Como también le sienta muy bien hacerse un Springsteen de manual y entregar una “Wasted” que no puede ser más contagiosa. 

The War On Drugs son expertos en hacer baladas que terminan en un derroche épico de guitarras y teclados, como aquella joya de su álbum anterior llamada “Strangest Thing”. Aquí tenemos un par de cortes que encajan perfectamente en ese sonido. El primero es “I Don’t Wanna Wait”, que presenta las guitarras más sucias del disco, aunque eso sí, suavizadas por un teclado de lo más brillante. Y el segundo es ese “Old Skin” que explota abruptamente a mitad de camino y se convierte en una de esas baladas que inundaban las radios norteamericanas en los ochenta. Incluso no se olvidan de la armónica. Aunque para terminar prefieren volver a ese sonido un poco más sintético y entregar una preciosidad llamada “Occasional Rain”. La cual, por cierto, también cuenta con un momentazo inesperado a mitad de canción.