The Vast of Night

El sonido que vino del espacio

Para mí el cine es sobre todo imágenes, apoyadas, claro, en esa mezcla de música y efectos de sonido que es la banda sonora. No les extrañará entonces que mi película más querida sea 2001: Una odisea del espacio (1968) en la que Kubrick fabrica una obra perfecta que es pura emoción prescindiendo prácticamente de argumento y, sobre todo, de diálogos. En las antípodas de esta obra maestra de la ciencia ficción se encuentra The Vast of Night, ópera prima del director Andrew Paterson, película sin embargo igual de misteriosa y paranoica sobre la existencia de vida extraterrestre, pero que se apoya en la palabra hablada. De hecho, este film independiente disponible en Amazon Prime Video podría ‘escucharse’ en la radio, como la famosa adaptación de La guerra de los mundos de H.G. Wells que hizo Orson Welles. No por casualidad, hay guiños en esta cinta a la famosa historia sobre la invasión de la Tierra. 

En The Vast of Night el protagonista es un locutor de radio, al que da vida Jake Horowitz, que se topa con un extraño sonido gracias a la telefonista interpretada por Sierra McCormick. Juntos intentarán resolver un misterio propio de Expediente X. El gran logro de este ejemplo óptimo de sci-fi low cost es construir su relato de la manera más sencilla posible, a través de largos diálogos, testimonios a veces incluso en off, de los personajes que van encontrando los protagonistas en su investigación. 

Ambientada en los años 50, The Vast of Night se beneficia de los temas que asociamos con aquella época: la inocencia de la sociedad, a punto de perderse, la moda de los OVNIS y el miedo al comunismo. El pulso narrativo de Paterson -que escribe el guión bajo seudónimo- es excelente y consigue sumergirnos en la historia evocando imágenes en nuestra mente, como lo haría un programa de radio o una antigua aventura conversacional de videojuego.

Apelando claramente a la mítica serie The Twilight Zone de Rod Serling y sin evitar un pequeño apunte SpielbergianoThe Vast of Night es ya una película de culto que hace esperar con curiosidad el segundo trabajo de Andrew Paterson.