Tras el éxito de Big Little LiesDavid E. Kelley reincide en The Undoing en una historia de similares características e intenciones. Ambas ficciones parecen estar afincadas temáticamente en la desconfianza en el otro y en mostrar el lado oscuro de los privilegiados o al menos explotar el morbo que despierta ver a los poderosos, en problemas. Kelley vuelve a apoyarse en el protagonismo de una gran actriz como Nicole Kidman para mostrarnos a una exitosa terapeuta psicológica que se enfrenta a revelaciones muy comprometedoras sobre su marido, un médico de niños con cáncer, un padre excelente, encarnado nada menos que por Hugh Grant, ya lo conocéis, el que fuera galán en tantas y tantas comedias románticas. 

Basada en una novela de Jean Hanff Korelitz y dirigida por Susanne BierThe Undoing nos muestra a una serie de personajes antipáticos, casi todos de clase alta, y nos invita a desconfiar de ellos como posibles culpables de la muerte de la despampanante -y humilde- madre interpretada por Matilde De Angelis. Con estos elementos, a los que hay que sumar la presencia de un veterano como Donald Sutherland y de buenos actores como Edgar Ramírez, la miniserie disponible en HBO es un fracaso casi total. Mucho más interesada en el giro sorpresa que en el desarrollo de personajes, Kelley apura un guión que nos distrae continuamente para pillarnos desprevenidos en el cliffhanger al final de cada capítulo. Pocas veces he visto a Nicole Kidman tan fría e inexpresiva como aquí, al servicio de un personaje que acaba desdibujándose en favor del verdadero centro de la trama, ese aparente falso culpable que encarna Grant, quizás el único que se salva de la función, seguido por un desagradable Sutherland. Especialmente mal parado sale Ramírez, encarnando a un policía siempre inoportuno, cuyas intenciones parecen inverosímiles y que la propia trama deja en mal lugar una y otra vez. 

Ojo que, a pesar de los defectos que yo encuentro en The Undoing, la serie ha sido un éxito para la plataforma de pago, la primera que aumenta su audiencia con cada capítulo semanal. Lo mejor de la serie, esto es un spoiler, es su voluntad de presentarnos a un personaje perfecto, interpretado por un actor al que acostumbramos a ver en papeles positivos, para luego convertirle en un monstruo, haciéndonos partícipes de las sospechas de su mujer y su hijo. Esto queda patente en la violenta y durísima resolución del flashback que nos ha acompañado toda la serie, en la que Grant destroza su imagen de ‘buenazo’.