The Telescopes, “Static Charge” (Tapete Records, 2026)

El incombustible Stephen Lawrie, como único miembro estable desde la fundación de The Telescopes en el lejano 1987, hace ya casi 40 años, sigue prolífico y vuelve a publicar nuevo trabajo. Concretamente el decimonoveno que en esta ocasión responde por “Static Charge” (2026).
Y cabe decir que se mantienen los sospechosos habituales: melodías hipnóticas, repetitivas y con tendencia a la psicodelia tétrica y experimental en los términos habituales del noise, space rock y el shoegaze más oscuro. Aunque en esta ocasión destacan quizás ritmos más primigenios y los pulsos graves distorsionados. Y cabe decir que desde “Song of Love and Revolution” (2021) no habían entregado un álbum tan completo. Eso si que no cunda el pánico siguen absolutamente lejos de acercarse, ni remotamente, a los márgenes de lo que se podría considerar como música mínimamente comercial.
El trabajo mantiene la estética habitual The Telescopes, abren con la melancólica y murmurante “White Noise”, con pequeños toques de distorsión estridente en un tema que parece salido de un western oscuro, muy oscuro; y, opta por acabar con “Desolation Grows” un monstruo de mas de diez minutos hipnótico, denso, monótono y turbio con una atmosfera envolvente y una voz cargada de desesperación y desolación, que podría establecer una conexión directa con Spacemen 3.
Entre ambos temas, encontramos en “Static Charge”, la perfecta, inquietante e hipnótica “Revolutionary Blues” donde se incita a una especie de rebelión (“All is confusion, all is illusion, all we are losing, all in the choosing, all that you serve, all that you deserve,…”), mientras la repetitiva “Come Around” te insiste hasta la saciedad en que “recapacites” (“Come around to your senses”). “Still Nothing” te atrapa y se hunde para llevarte a nuevos estadios de oscuridad, senda que es mantenida por “I Dream Fever” con una guitarra que parece torturada sin compasión, en un tema que brilla por su densidad y espesura.
En conclusión, un trabajo con composiciones lentas y prolongadas en las que varias de ellas se entremezclan en sede de continuidad. Podemos indicar sin miedo al error que nadie ha tratado el concepto ruido y distorsión como The Telescopes . Ninguna banda ha conseguido nunca aproximarse ni remotamente a como suenan y este “Static Charge” lo confirma: es primario, hipnótico, desgarrador, obsesivo, oscuro, repetitivo, pero muy emocional. El viaje de The Telescopes es decir, de Stephen Lawrie, continua.