El panorama mundial no puede ser más lóbrego. Necesitamos optimismo, agarrarnos a cualquier atisbo de ilusión y esperanza. Eso es lo que, inesperadamente, nos ofrece Libros Cúpula con The Storyteller. Historias de vida y música, las memorias de Dave Grohl. Una colección de recuerdos donde la carrera del líder de Foo Fighters y ex batería de Nirvana —sin olvidar Scream, Queens of the Stone Age o Them Crooked Vultures— y sus vicisitudes personales se entremezclan simbióticamente, siempre presididos por su inherente, incontenible entusiasmo. 

Pese a su estructura fragmentada —no confundir con caprichosa— y sus ocasionales saltos temporales incluso dentro de cada episodio, The Storyteller es un repaso intenso a una biografía más que notable. Por un lado, su trayectoria, con la narración de sus inicios, su paso por Scream, el mítico concierto con la pierna rota en Suecia con los Foo Fighters —impagable vídeo aquí—, o sus múltiples colaboraciones, encuentros y anécdotas junto a otras leyendas del rock. Por supuesto, también está el «elefante en la habitación» —e imagino, motivo para que muchos se acerquen al libro—, los años de Nirvana y la muerte de Kurt Cobain. Pero es más que eso. La música es el elemento omnipresente de estas memorias. 

Porque, como bien dice Grohl al arrancar The Storyteller, siempre ha medido su «vida en avances musicales, y no en meses o años». Y, para recordar momentos y lugares concretos, su mente «vuela a canciones, álbumes y bandas». Así, el relato de esa vida rockera impregna casi cada resquicio de su existencia. Está presente en su infancia y adolescencia en Virginia. En sus experiencias amorosas. Con sus amistades, imposiblemente molonas —¿cuántas veces sale Paul McCartney en el libro?—. En su legión de remembranzas y batallitas de toda índole, que van de lo íntimo a lo épico. También en la peculiar y, a veces, extremadamente peliaguda conciliación familiar de un padre que suele embarcarse en giras mundiales. Lo dicho, omnipresente.

No es que en The Storyteller se rehúya la crudeza —atisbos hay, especialmente los que tienen que ver con Seattle y el período posterior a la tragedia—. Sino que Dave Grohl prefiere sincerarse a través de momentos que, con frecuencia, se antojan mundanos. Sus memorias son una combinación de naturalidad, humor y «demasiada pasión por lo suyo». Y, sobre todo, la demostración que, seguramente, estamos ante el tipo más majo del universo rock. Tan hiperactivo y visceral —en el buen sentido— que, a veces, dan ganas de espetarle un «¡venga ya Dave! No todo el mundo puede gustarte, o ser colega tuyo». Pues resulta que sí… 

En ese sentido, The Storyteller funciona asimismo como un fantástico antídoto contra el dañino cinismo de nuestra era. Obviamente, Dave Grohl ha decidido quedarse con lo bueno. No obstante, cada vez que se emociona rememorando conciertos épicos, los pinitos musicales de sus hijas, las aproximaciones a sus héroes en infinidad de memorables historietas rock, de Little Richard a Lemmy pasando por Iggy Pop o Joan Jett —aunque mi predilecta implica a AC/DC, la Preservation Hall Jazz Band y el Beatle con cara de Angela Lansbury—, o las decenas de bandas reverenciadas —las tenéis en el atracón de playlist que cierra el artículo— en estas páginas, suena a verdad. 

Porque The Storyteller son unas memorias ligeras —hasta toparse con ese pasaje destinado a «removerte la patata»— cuya narración, siempre ágil y amena, refleja a la perfección —igual que la traducción de Carmen Ternero— la simpatía de su autor. Su franqueza y espontáneo encanto es el gran hallazgo del libro. Ahora que testosterona y simbología vacía están tristemente de moda para resolver problemas complejísimos, este tipo al que la fama no ha trastocado su inquietud creativa, humildad y hambre por la música, muestra que aún hay esperanza. Como cantaban Las Ruinas, «pero nunca podrán recortar/ este espíritu jamás/ este espíritu jamás…».