8.5
Score

Final Verdict

Lo curioso del caso es que la banda ya tenía el sonido que buscaba, y provenía de las sesiones del Mocambo, que disfrutamos 45 años después. El error fue publicar el live que no tocaba. Ahora, la nueva mezcla, que realza las texturas sonoras en que trabajaban entonces, lleva la firma del productor Bob Clearmountain.

Puede parecer una lectura disruptiva pues queda en la memoria del audiófilo que con la publicación de “Tattoo You” (1981), los Rolling Stones no blandieron bandera blanca, pero sí dijeron, aunque no quisieran, aquello de “hasta aquí hemos llegado”. No ha sido suficiente el pegamento de Ron Wood y la paciencia de Charlie Watts para que Jagger y Richards volvieran a la cotidianeidad laboral desde la sintonía personal. Hubo que esperar hasta 2016 para degustar un álbum notable como “Blue & Lonesome”. A pesar de estar compuesto de material ajeno –un compendio de blues oscuros, cuasi olvidados–, al grupo le sentó de maravilla.

En medio, cuatro décadas de rock de estadio con una épica, pirotecnia y escenografía monumentales. En la actual gira europea, el Jagger más vivaz opta por la música antes que por el espectáculo mismo, a riesgo de perder audiencia. Si a ello, añadimos la baja irremediable de Charlie Watts, alma rítmica del conjunto, el finiquito de la banda está cercano. Guste o no, con estos músicos siempre hay que echar la mirada atrás. Y en esta ocasión es un gozo.

Los británicos son en esencia una banda de rock and roll que puede manufacturar buenas tajadas de música cruda y sabrosa y, aun así, adaptarse a otros estilos. En aquel entonces, Jagger buscaba una sonoridad más sólida y permeable para una nueva gira. Escogido el repertorio, se adivinaba como una circunstancia propicia tocar en un club y editar las sesiones. Por desgracia, la obra resultante no mostraba la entidad sonora deseada por el quinteto. Desde hace mucho, el sonido acomodaticio de “Love You Live” (1977) se considera un episodio fallido; además, está envuelto en una inocua doble carátula, firmada por Andy Warhol. Para más inri, el éxito de “Some Girls” (1978) se lo llevó por delante. El arca perdida del remozado sonido de los Stones reside tanto en ese álbum, como en la grabación que nos ocupa.

Para entender la naturaleza de lo que pasó a principios de marzo del 77, en el club El Mocambo, de Toronto, Canadá, ante unas trescientas personas, hay que avanzar en el tiempo. No sin antes indicar la sorpresa de la audiencia, convocada mediante un concurso radiofónico, al descubrir que The Cockroaches en realidad eran Jagger y compañía.

Unos músicos, enamorados del blues y de un modo de hacer rock and roll sin aderezos. Que abrazaron sin pudor la médula del country rock para luego mover las caderas con el reggae y dar respuesta –¡ellos! – a la rebeldía punk y la algarabía de la new wave, con un disco de música de baile y contundencia rock, tanto en las melodías como en las letras, como es “Some Girls”, con aquella portada troquelada. Fue el último gran álbum de estudio de los londinenses, en aquella década. El conjunto se reivindica con “Miss You”, “When the Whip Comes Down”, “Beast of Burden” o «Far Away Eyes”, entre otras joyas.

Lo curioso del caso es que la banda ya tenía el sonido que buscaba, y provenía de las sesiones del Mocambo, que disfrutamos 45 años después. El error fue publicar el live que no tocaba. Ahora, la nueva mezcla, que realza las texturas sonoras en que trabajaban entonces, lleva la firma del productor Bob Clearmountain. Un ejemplo es la soltura de Jagger y la cadencia al piano y segunda voz de Billy Preston en “Melody”, un midtempo, arrastado cual barrelhouse, y uno de los tres bonus tracks. Otro elemento seductor es la rítmica impecable del gran Charlie Watts, a la batería. El esplendor que se cocina en “Live at the El Mocambo” se proyecta en el collage sonoro que supone “Some Girls”.  

En ese sentido, se puede pensar que con la inclusión, ya definitiva, del guitarrista Ron Wood, en sustitución de Mick Taylor, el grupo tenía mucho ganado. Cierto es. Apostaron a lo más primigenio que conocían: el blues y asimilados. Escogieron tunes selectas y un solo original “Worried About You” que aparecerá, en versión estudio, en “Tatto You”. Espléndidos están todos en «Worried Life Blues«, de Big Maceo, que no han vuelto a grabar; la evocadora “Manish Boy”, de Muddy Waters; la bulliciosa Crackin’ Up”, de Bo Diddley. Además de viejas compañeras como la clásica “Little Red Rooster”, de Willie Dixon, en que Ron Wood está superior con la guitarra slide; la esencial Route 66”, de Bobby Troup y la seminal “Around and Around”, de Chuck Berry, guitarras en alto. También adjuntaron éxitos propios como «Let’s Spend the Night Together» y Jumpin’ Jack Flash”, con todo el sabor sixties de Charlie Watts y Keith Richards; It’s Only Rock ‘N Roll (but I Like It)con Preston a bordo.  Magníficos están en “Tumbling Dice”, “Honky Tonk Women” y “Hot Stuff”. Sin olvidar de una vibrante “Brown Sugar”.

El doble álbum presenta veinte canciones y tres bonus tracks. No es un detalle menor el minimalismo de la carátula y la carga emotiva que supone, pues no hay necesidad de mostrar el grupo. Sabemos que son ellos. Get Yer Ya-Ya’s Out! (1970), sin duda el mejor directo de los Rolling Stones, ya tiene una pareja de baile a la altura de la historia de la aristocracia del rock and roll.