8.0
Score

Final Verdict

Con su tercer trabajo como The Reds, Pinks and Purples, Glenn Donaldson se confirma como uno de los genios del pop de la actualidad. Su facilidad para crear bellas y nostálgicas canciones que beben del indie de los ochenta, es pasmosa. Y todo desde la cocina de su casa.

Glenn Donaldson se ha convertido en nuestro héroe particular del pop. El de San Francisco no ha parado en los últimos meses. Además, por partida doble. Ya que, tanto con The Reds, Pinks and Purples, el que es su proyecto en solitario, como con Painted Shrines, el grupo que ha montado con Jeremy Earl de Woods, solo nos ha dado alegrías. Y así sigue, porque, tan solo medio año después de su último trabajo bajo el nombre de The Reds, Pinks and Purples, vuelve con otra deliciosa colección de canciones de puro indie-pop.

Se podría decir que nunca una cocina había dado tanto de sí en el mundo de la música. Desde allí, Donaldson compone sobre la vida que le rodea en ese pintoresco barrio de Richmond donde vive, y logra que lo cotidiano se convierta en algo realmente hermoso. Así, en este ‘Uncommon Weather’, nos encontramos con historias sobre amantes del vinilo, sobre una iglesia con falta de feligreses, o, como bien dice su título, sobre una climatología imprevisible. Todo ello regado influencias del indie-pop más clásico, como el de Sarah Records o Creation, y con TV Personalities siempre a la cabeza. Pero también con un pequeño sabor a The Cure en esos melancólicos teclados que planean en algunas canciones del disco.

Donadlson es un experto en tocarte la fibra con sus canciones llenas de nostalgia. Temas como “I Hope I Never Fall in Love” o “A Kick in the Face (That’s Life)”, donde los teclados cobran especial protagonismo, son de una belleza increíble. Especialmente la primera, que es todo un derroche de melancolía. Y es que, el hecho de que estemos ante un álbum más extenso que el anterior, le da muchas más posibilidades para explorar nuevos caminos. Así, además de encontrarnos con sus infalibles temas de indie-pop puramente ochentero, como “Don’t Ever Pray in the Church on My Street” o “The Biggest Fan”, también nos topamos con algo de la psicodelia que practicaba con The Skygreen Leopards, su antigua banda, en la sixties “Pictures of the World”. Además de coquetear un poco con la electrónica en “I Wouldn’t Die for Anyone” o de dejar la última parte para explorar su lado más reposado y entregarnos joyas como “Life at Parties” y “The Songs You Used to Write”.