8.0
Score

Final Verdict

The Reds, Pinks and Purples siguen siendo uno de los valores seguros del nuevo indie-pop. En 'Summer At Land's End', el proyecto de Glenn Donaldson logra dar con otra estupenda colección de canciones llena de melancolía a la que es imposible resistirse. Y eso que es la segunda que nos deja en menos de un año.

Creo que ya no hace falta decir el enorme talento que tiene Glenn Donaldson. Solo hay que ver cómo, en apenas tres años, ha conseguido que sus The Reds, Pinks and Purples se hayan convertido en unas de nuestras bandas favoritas. Y eso que su constancia a la hora de editar música le podría haber jugado una mala pasada saturando a su público. Pero no, todo lo contrario, con cada nuevo lanzamiento que hace, consigue que nos guste más su propuesta. Incluso aunque estemos ante su segundo trabajo en menos de un año, y todavía estemos disfrutando del anterior.

Cuenta Donaldson que ‘Verano del 42’, el clásico drama de Robert Mulligan, ha sido una de sus máximas inspiraciones a la hora de escribir las canciones de este ‘Summer At Land’s End’. Algo que resulta más que evidente tras escuchar este trabajo. La melancolía que desprendía aquella estupenda película, la cual, si no la habéis visto, os recomendamos encarecidamente, está más que presente en estos temas. Solo hay que escuchar el instrumental y cinematográfico temas que da título al álbum. Lo que, quizá, hace que también estemos ante un álbum algo menos directo y mucho más personal. Es más, los vecinos y vecinas de su barrio de San Francisco ya no son los protagonistas. Ahora se centra en escribir canciones que hablan de conectar con las personas y en las que busca encontrar la armonía con los demás.

La otra influencia confesada es el catalogo de los noventa del sello 4AD. Lo que es un amplio espectro de bandas y estilos. Pero lo cierto es que, en esa época, la discográfica londinense contaba con los Red House Painters en su cartera, y la banda de Mark Kozelek resuena a lo largo de prácticamente todo el álbum. Aunque eso sí, siempre desde la mirado pop que tiene Donaldson y que ha hecho que sus The Reds, Pinks and Purples se conviertan en uno de los mejores grupos de la actualidad. Un estatus que se asegura con cortes como “Don’t Come Home Too Soon”, “Let’s Pretend We’re Not In Love” o “Tell Me What’s Real”, que son absolutamente deliciosas.

Esa melancolía que inunda todo el álbum hace que Donaldson pise el freno más de una vez y nos deje canciones muchos más íntimas. Temas como “My Soul Unburdened” y “Upside Down in an Empty Room”, donde las guitarras acústicas cobran protagonismo, son una pequeña maravilla. Y si nos vamos a cortes “New Light” y “All Night We Move”, nos encontramos con unos temas bañados en dulces teclados llenos de melancólica. Y sí, es algo que el amigo Glenn maneja a la perfección.