7.6
Score

Final Verdict

'Laugh Track' un disco que deslumbra cuanto más se aleja del típico sonido de The National. Sin embargo, cuando ponen el piloto automático, se vuelve un tanto más irregular. En cualquier caso, no deja de ser un trabajo interesante.

Podríamos entrar en el debate de si era realmente necesario un nuevo disco de The National tan pronto, pero no creemos que merezca la pena. La banda norteamericana ha tenido la necesidad de publicar estas canciones pocos meses después de su último trabajo, el cual, no fue recibido con mucho entusiasmo. Y suponemos que tendrán sus razones, como dar un impulso a la gira en la que están inmersos -con parada en Madrid el próximo 4 de octubre-, o simplemente las ganas de compartir unas canciones que ellos creen que necesitan ser compartidas. El caso es que tenemos un nuevo álbum de The National y, como su anterior trabajo, tiene sus más y sus menos.

Los miembros de The National han comentado que este trabajo está hecho con más libertad que su predecesor. Aunque lo cierto es que nace de las mismas sesiones de grabación. Y puede que eso se note un poco en el resultado final. De momento, la batería de Bryan Devendorf vuelve a cobrar protagonismo. Lo que siempre es una buena noticia, porque, en muchas ocasiones, evita que las canciones suenen excesivamente lineales. Además, que es uno de los mejores bateristas del rock actual, y en su anterior trabajo estaba totalmente desperdiciado. Y también es verdad que, por lo menos, hay un par de temas en los que se explayan y se dejan llevar por la improvisación guitarrera. Algo que tenían prácticamente olvidado.

En líneas generales, ‘Laugh Track’ sigue el mismo camino que ‘First Two Pages of Frankenstein’. Las letras de Matt Berninger indagan de nuevo en la depresión y la ansiedad. O en ese bloqueo que tuvo antes de crear los dos álbumes y que estuvo a punto de terminar con la banda. En el plano musical la cosa tampoco cambia mucho, y se siguen dejando llevar, mayormente, por esas baladas en las que piano marca el ritmo. Y ahí es donde entra la parte más irregular del álbum. Llevan demasiados años haciendo el mismo tipo de canción, y ahora mismo están en un momento en el que tiene que haber algo más para que funcionen. Algo que sí ocurre, gracias a la batería, con “Turn off the House” y “Dreaming”. O con “Alphabet City”, que es más escurridiza. Sin embargo, otras como “Hornets” y “Tour Manager” solo llevan al tedio.

La cosa mejora, y mucho, cuando se animan y vuelven a ser una banda de rock. Ahí tenemos “Deep End (Paul’s in Pieces)”, que es ese tipo de tema en el que The National se dejan llevar por un ritmo de batería acelerado y contundente. O esa “Space Invader” de siete minutos que termina con una intensa tormenta guitarrera. Además de “Smoke Detector”, una canción compuesta en la prueba de sonido de un concierto en Vancouver, donde prácticamente improvisan durante ocho minutos. Y hay que decir que es una pasada. También les sienta muy bien contar con estrellas invitadas. Solo hay que escuchar “Weird Goodbyes”, el tema junto a Bon Iver que editaron en 2022. O la delicadeza con la que acometen “Crumble”, una balada en la que cuentan con la voz de la cantante country Rosanne Cash. Eso sí, está vez, la aportación de Phoebe Bridgers no dice mucho.