8.1
Score

Final Verdict

The Murder Capital expanden su sonido más allá del post-punk en ‘Gigi’s Recovery’, un estupendo segundo trabajo que mete de lleno a la banda irlandesa entre lo mejor del rock actual.

Está claro que, si hablamos de rock, hay que fijarse en Irlanda. En los últimos años han sido muchas las bandas de allí que han ayudado a revitalizar el rock y a demostrar que, eso de que está muerto, es una estupidez. Grupos como Fontaines D.C. o Idles, que se han dejado llevar por el lado más post-punk del asunto, pero también otros que tiran hacia sonidos más experimentales, como los geniales Just Mustard. Además de esas artistas femeninas como Soak o CMAT, las cuales apuestan por una faceta más pop. Y ahora tenemos que añadir a The Murder Capital, una banda de Dublín que ya tuvo cierta repercusión en 2019, cuando entregaron su álbum de debut, y que ahora confirman su talento con su segundo álbum.

Gigi’s Recovery’ muestra un notable cambio de rumbo respecto a su álbum de debut. Para empezar, tenemos su sonido y su producción, la cual ha corrido a cargo de John Congleton, uno de esos productores con un currículo abrumador. Aquí no solo suenan más limpios, también más expansivos, logrando así, que sus canciones se vayan hacia muchos caminos diferentes. Algo que no pasaba en su primer trabajo, que, principalmente, se centraba en un post-punk bastante abrasivo. Y luego tenemos la forma de facturar sus temas, que es bastante más compleja y menos evidente, lo que hace que su propuesta resulte todavía más interesante.

Una de las grandes cualidades de este álbum es lo bien que manejan su intensidad. Parte de los temas de The Murder Capital se van resolviendo a medida que van pasando los minutos, y pasan de una relativa calma inicial, a una explosión final de lo más emocionante. Es el caso de “Crying”, que prácticamente abre el álbum siguiendo fielmente este guion. O de esa brutalidad llamada “Ethel”, que cuenta con una parte final de lo más intensa. Además de “Gigi’s Recovery”, donde llevan su post-punk mucho más allá dándole protagonismo a un piano. Además de a una batería que no puede sonar más gloriosa. O sí, porque, cuando aparece en “The Stars Will Leave Their Stage”, otro de los grandes cortes del álbum, te deja del revés.  

No sabemos cómo sería la primera maqueta del álbum, la cual fue rechazada por ser “demasiado triste”, pero sí nos alegramos de que hayan decidido abrazar un camino un tanto más pop. Ahí tenemos “Return My Head”, un corte de lo más potente, que no llega a los tres minutos, y que sale completamente de la forma más relajada con la que atacan sus otras canciones. De hecho, se podría decir que es casi punk. O esa “A Thousand Lives” en la que dejan que la batería se vaya hacia mundos dance entre unas guitarras con un ligero toque ensoñador. Incluso son capaces de entregar un corte un tanto ochentero como es “We Had To Disappear”, el cual, si no fuera por su potente parte final, podría pertenecer a Tears For Fears. Además de la estupenda “Only Good Things”, donde se van hacia un sonido de lo más optimista.