The Limboos no están para dormirse en los laureles. El ritmo les corre por las venas, lo trasladan a sus canciones, y aunque su habitat natural está en el directo no paran de publicar discos (van tres en cinco años de existencia), cada vez mejor grabados y con mejores canciones. Baia supone el culmen –por ahora- de una banda que no quiere saber de canciones mediocres y que consigue algo tan difícil como es concentrar en poco más de media hora once composiciones propias que son pura fibra y que suenan a clásicas, registradas en estudio con sabiduría por el productor Mike Marikonda (sexto miembro oficioso del grupo).

Escuchando la potente apertura con Big Shot no podemos evitar pensar en estrellas recientes como Nick Waterhouse, al que esta banda no tiene mucho que envidiar (salvo, supongo, la cuenta corriente). Con él comparten el frenesí algo sesentero (aunque muy por encima de cualquier limitación retro), en el que el mejor rythm and blues se da la mano con el rockabilly y el swing. Pero es que The Limboos vienen con el valor añadido de tener siempre a mano algún ritmo latino que puede poner un poco de sabrosura a la combinación.

En Baia, ese recurso lo llevan a sus últimas consecuencias, tocando techo en La Descarga, donde se cuelan directamente unos cuantos fraseos en castellano que conforman un peculiar boogaloo en el que también caben saxos y guitarras 50´s y una batería que cabalga a golpe de samba.

Eso es The Limboos, una máquina de devorar etiquetas y de dar esquinazos estilísticos. Rítmicamente no suelen bajar de la quinta marcha, y cuando lo hacen nos dejan una pieza tan elegante y sugerente como Till the End of Time, que firmaría encantado Nick Lowe.

¿He dicho ya que son madrileños? Confieso haberme guardado el dato hasta el final porque creo firmemente que una escucha a ciegas de este disco provocaría todo tipo de conjeturas sobre la procedencia y la época de las grabaciones, y probablemente la mayoría estarían equivocadas. Espero que absurdos prejuicios o limitaciones geográficas no detengan a The Limboos en la escalada hacia el sitio que les corresponde. Por nuestra parte, esa cercanía solo ha de servirnos para intentar cazarles en directo todas las veces que podamos.