Hace dos años ya que The Goon Sax nos sorprendieron con “Up To Anything”, un estupendo debut en el que recuperaban buena parte del indie-pop salido de las antípodas en los ochenta y los noventa. Algo que nos resultó todavía más sorprendente cuando nos enteramos de que no habían cumplido ni la mayoría de edad. Tres jovenzuelos que nos retrataron sus problemas de adolescencia con un sonido que, por edad, les quedaba un tanto lejos. Pero claro, siendo uno de ellos hijo de Robert Forster, de los míticos The Go-Betweens, es normal que acabes interesándose por este tipo de música. Aunque, a su favor, hay que decir que, los lazos familiares y su edad, son meras anécdotas, porque van sobrados de talento. Algo que resulta evidente en su segundo trabajo.

We’re Not Talking” es un disco más completo que su debut, en el que se atreven con un sonido menos lo-fi, y con nuevos ingredientes (hay unas cuentas cuerdas, alguna caja de ritmos, unas trompetas…). Además, los temas son más directos y cortos. Aunque también hay unas cuantas baladas más, y ahí, no siempre están acertados. Pero es innegable que su sonido ha ganado muchos puntos. Solo hay que escuchar esa ‘Make Time 4 Love’, que abre el disco como un tiro. En ella, se pueden escuchar buena parte de esos nuevos ingredientes, los cuales, junto a un cencerro, que es el gran protagonista, y una melodía y un estribillo redondos, hacen de la canción algo realmente irresistible. Como irresistible también es ese lado más agresivo y acelerado que presentan en ‘She Knows’ y en ‘Get Out’, donde las guitarras rugen un poco más de lo normal. De hecho, la segunda tiene un aire a los Pavement más destartalados, esos que siempre han reconocido la influencia de grupos como The Clean o The Bats. Pero también se guardan unos minutos para el pop puro y duro, como el de ‘Love Lost’, que no puede sonar más al grupo del padre de su cantante. Algo que también se puede apreciar en ‘Sleep EZ’ y en ‘A Few Times Too Many’. Y ojo, que todas funcionan de maravilla, sobre todo porque no te quedas con la sensación de que estás escuchando algo muy manido. Todo lo contrario, aportan frescura a este estilo.

Quizá, lo más sorprendente del disco, sean esos temas en los que las cajas de ritmos toman las riendas del asunto. Es el caso de ‘Losing Myself’, que ellos mismos han descrito como unos “Young Marble Giants acercándose al hip-hop”, y el tema que da título al álbum. Las dos resultan de lo más interesantes. Además, no pierden su personalidad, y siguen sonando a ellos mismos, pero con esos nuevos ingredientes.

Sin duda alguna, The Goon Sax se consolidan con este segundo trabajo, que los mete de lleno entre las mejores bandas de su generación.