17 Oct 2026 15.052 artículos desde 2008
Conciertos

The Divine Comedy, Teatro Real, Madrid (26/07/26)

The Divine Comedy
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The King of the Theater

Neil Hannon es uno de esos artistas que te conquista con una enorme facilidad cuando se sube a un escenario. Su simpatía, esa ironía mordaz, y la sensación de que estas viendo a un tío corriente, hacen que conectes con él al instante. Pero claro, todo esto no serviría de nada si no estuviera acompañado de una colección de canciones enorme. Y claro, todo esto se amplifica en un escenario imponente como es el Teatro Real de Madrid. Es más, desde aquí queremos agradecer que haya promotores que apuesten por llevar el pop y otros estilos a este tipo de recintos. Así que un diez para el ciclo de conciertos Revolution’65. Y un diez para The Divine Comedy, que se hizo con ese escenario intimidante desde el minuto uno de su actuación.

The Divine Comedy venían a presentar las canciones de ‘Rainy Sunday Afternoon’, el disco notable que editaron en 2025. Un trabajo que también representa la faceta más melancólica y triste de la banda de Neil Hannon. Pero ese tramo no llegaría hasta bien entrado el concierto, para empezar, optaron por meterse al público a base de pequeños himnos pop. Una descripción que le viene de maravilla a “Something for the Weekend” y “Becoming More Like Alfie”, los temas que abrían ‘Casanova’, ese estupendo disco que este año ha cumplido 30 años. Algo que, según el propio Hannon, “le hacia sentirse muy mayor”. Y hay que decir que sonaron esplendorosas gracias a esa banda tan rodada que lleva y, claro, gracias a la acústica de un sitio como es el Teatro Real. Al igual que esa teatral “The Frog Princess” que vino después. Todo estaba en su sitio.

Uno de los hándicaps de un concierto de The Divine Comedy es que Neil Hannon puede hacer un repertorio más que decente sin necesidad de recurrir a sus grandes obras de los noventa. De hecho, varios de los grandes momentos de la noche llegaron con canciones que aparecen en discos de este siglo. Como la interpretación que hicieron de “Norman and Norma”, ese bonito repaso a un matrimonio de larga duración que aparecía en ‘Office Politics’. O la sobriedad con la que atacaron la preciosa “A Lady of a Certain Age”, que dejó a todo el Teatro Real callado y envuelto en melancólica. Y esto aderezado con algún que otro clásico de los noventa, como esa imponente y orquestal “Generation Sex” que metieron entre medias.

El repaso a su último trabajo llegó tras los que llamaron “Hydration Break”, que no fue otra cosa que Neil Hannon presentando a la banda mientras ofrecía bebidas a cada uno de sus miembros. Todo esto después de, poco antes, haber bromeado con la necesidad de querer agua. Algo que, según él, nunca pensó que fuera a decir. El caso es que, tras este divertido momento, cayó “Mar-a-Lago by the Sea”, una deliciosa bossa que nos mostró el lado más cachondo de ‘Rainy Sunday Afternoon’. Un cachondeo que duró poco, porque inmediatamente después llegó la serenidad de “Achilles” y “The Last Time I Saw the Old Man”, otras dos muestras de que pueden tirar de los dosmiles sin que el concierto decaiga. Algo que se comprobó del todo con “Our Mutual Friend”, con el que vivimos el momento más teatral del concierto con un Neil Hannon encogido en el suelo.

No es fácil rematar un concierto caso perfecto desde el primer tema, pero The Divine Comedy tienen tablas de sobra redondearlo sin problema. Bueno, tablas, y canciones de sobra. Porque, si tras calentar al público con “Absent Friends” y “I Like”, te lanzas con “National Express”, ya lo tienes todo ganado. Y más si te bajas a cantar con las primeras filas del teatro, como hizo Neil Hannon ayer. A eso se le llama despedirse a lo grande. Pero todavía quedaba más. La banda norirlandesa nos dejó un bis que dio comienzo tirando del pop juguetón que protagoniza “How Can You Leave Me on My Own”. Una elección que fue todo un acierto, ya que el público estaba muy arriba. Y, aunque bajaron un poco el ritmo con “Invisible Thread”, todavía les quedaba un cartucho llamado “Tonight We Fly” para cerrar por todo lo alto. Siempre volaremos contigo, Neil.

Foto: Revolution’65