6 Oct 2026 15.031 artículos desde 2008
Discos

The Divine Comedy, ‘Rainy Sunday Afternoon’ (Divine Comedy Records, 2025)

The Divine Comedy

El sentido del humor de Neil Hannon siempre ha sido una parte importante de la carrera de The Divine Comedy. El artista irlandés ha llenado sus canciones de ironía y de ese humor tan particular que, en algunas ocasiones, resultaba hasta un poco pedante. Pero esta mierda de mundo en el que vivimos es capaz de entristecer a cualquiera. Y eso es lo que le ha pasado a Hannon. El de Derry vio cómo, tras disfrutar de componer las canciones de la película ‘Wonka’, su lado más oscuro y melancólico se hacía mucho más evidente. Y claro, ha terminado llegando a sus composiciones. Aunque sí es cierto que casi lo ha hecho en forma de terapia y como una vía de escape para esos sentimientos. Así que se podría decir que estamos ante el disco triste de The Divine Comedy, pero también ante un paso que era necesario dar.

Neil Hannon ha debido pensar que, si vas a sacar un lado melancólico, nada mejor que irse a Abbey Road y llenarlo de cuerdas y elegancia. ‘Rainy Sunday Afternoon’ es un título hasta demasiado evidente para esta colección de canciones que, sí, es perfecta para una tarde lluviosa de domingo. Una parte del decimotercer trabajo de The Divine Comedy se deja llevar por un sonido sombrío y hasta un poco cinematográfico. Solo hay que escuchar esas incursiones en el sonido de Scott Walker que se dejan ver en temas como “The Last Time I Saw The Old Man” o “I Want You”, que la verdad es que son estupendas. Pero también muestran una seriedad que hacia años que no escuchábamos. O cómo la tristeza se convierte en belleza en “Achilles” y “The Heart is a Lonely Hunter”, que son dos de los grandes momentos del disco.

‘Rainy Sunday Afternoon’ es un disco que no sale de ese mundo melancólico en el que se ha metido Hannon, pero también es cierto que encara esto de formas muy diferentes. Así, nos deja algún tema en el que es más que evidente la influencia de Burt Bacharach, como es el caso de “The Man Who Turned Into a Chair” y sus coros juguetones. O el corte titular, que apuesta por un claro sonido retro y cercano al musical. Además, no olvida su faceta más chamber-pop. Y claro, ahí no falla. Solo hay que escuchar “All The Pretty Lights”, que es tremendamente bonita. O “Invisible Thread” y su emocionante tramo final. Eso sí, lo que no cuadra es el sonido más rock que protagoniza “Down the Rabbit Hole”, que la verdad es que parece más una canción de Sparks que de The Divine Comedy.