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Que una banda como The Decemberists anuncie un disco con influencias de New Order y Depeche Mode, puede resultar bastante sorprendente, pero al final no deja de ser una maniobra que han hecho muchos grupos para desatascar su carrera. La banda de Portland llevaba unos cuantos discos un tanto irregulares, y su sonido, tan americano, y a la vez tan personal, se había quedado obsoleto. Quitarse esas telarañas ha sido su principal meta a la hora de grabar su último álbum, de ahí la pátina electrónica con la cuentan algunas canciones. Pero no nos engañemos, no estamos ante el disco synth-pop de The Decemberists, simplemente estamos ante otro clásico trabajo suyo con algunos pequeños nuevos matices.

I’ll Be Your Girl” cuenta con los mismos aciertos y los mismos errores que sus últimos trabajos, pero parece ese ligero cambio de sonido hace que entre mucho mejor. Por eso lo mejor viene en su primera parte, que es donde más sintéticos se ponen. Como ejemplo perfecto de esto tenemos ‘Once in My Life’, una balada típica de The Decemberists que en otro momento hubiera resultado cargante, pero aquí es todo lo contrario. En ella, Colin Meloy y compañía, se meten de lleno en un synth-pop de los ochenta, y nos dejan un emocionante corte que recuerda a The Human League o a la época más pop de OMD. Tras ella, siguen con la melancolía en ‘Cutting Stone’, y más o menos repiten jugada. Y es que, es otro tema que en el pasado no hubiera resultado excesivamente interesante, pero los teclados y las cajas de ritmos le dan un toque bastante atractivo. ‘Severed’ es lo que Meloy entiende como un tema gótico de Depeche Mode, y puede que haya algo de la banda de Basildon, pero no deja de sonar a The Decemberists guarreando con la electrónica. Y mola.

A partir del cuarto tema, esa electrónica va desapareciendo, y los The Decemberists de toda la vida entran en juego. Consiguen que el asunto les funcione en ‘Starwatcher’ que, gracias a esas cajas de ritmos, tan de marcha de militar, resulta interesante. Al igual que resulta interesante encontrarse con una versión menos seria y aburrida de su viejo sonido, como es el caso de ‘Your Ghost’ y ‘Everything is Awful’, y escucharles hace una especie de glam de parvulario en ‘We All Die Young’. Pero claro, no todo les funciona, y su manía de hacer pequeñas operas en forma de canciones que se van más allá de los ocho minutos, sigue sin ser atractiva. Como muestra, la excesivamente aburrida ‘Rusalka, Rusalka/The Wild Rushes’. Y tampoco resulta atractiva sus ganas de acercarse a los R.E.M. más minimalistas en ‘Tripping Along’, que les ha quedado un tanto espesa.

Al final, como era de esperar, el cambio es mínimo, pero viendo los buenos resultados que han obtenido con tan poco, nos preguntamos por qué se han quedado a medias y no se han lanzado del todo a la piscina. ¯\_(ツ)_/¯