The Dark and the Wicked

El mal

Mal rollo. Esa es la principal emoción que despierta una película tan brutal como The Dark & The Wicked, del director Bryan Bertino –Los extraños (2008)-. Últimamente hemos visto películas que extraen del horror sobrenatural una metáfora de los conflictos humanos, con la casa familiar como escenario: es el caso de la estupenda Hereditary (2018) o la reciente Relic (2020). Pero si en las mencionadas cintas el terror parece un vehículo, aquí Bertino se muestra tan brutal que sus imágenes acaban pareciendo gratuitas o, si lo preferís, terror puro. 

La historia es tremendamente sencilla: dos hermanos, Louise (Marin Ireland) y Michael (Michael Abbott Jr.), acuden a la casa familiar, situada en una granja aislada, para acompañar a su padre enfermo en sus últimos momentos de vida. Pero enseguida, imágenes que solo pueden describirse como infernales, o satánicas, se apoderan de todos los habitantes de la casa. Si el terror psicológico nos hace dudar de si los horrores que enfrentan los personajes son reales o solo existen en sus cabezas, aquí, esa diferencia, importa muy poco. Bertino fabrica momentos muy crueles, más perturbadores que terroríficos, de una violencia despiadada. Un catálogo de momentos espantosos que gustará al fanático del horror más duro y sin concesiones.