The Color Out Of Space

La isla de Richard Stanley

En 1990 Richard Stanley se convertía en uno de esos directores que llamamos ‘visionarios’ con Hardware, cinta de ciencia ficción que puede recordar a Terminator (1984) y que ha acabado convertida en film ‘de culto’. Eso que prometía Stanley tenía que confirmarse en una adaptación de la novela de H.G. WellsLa isla del doctor Moreau (1996), una película de estudio, con estrellas como Val Kilmer y Marlon Brando, que acabó siendo un completo desastre. Stanley fue despedido como director -sustituido por John Frankenheimer– y la mejor anécdota es que volvió al rodaje, mezclándose entre los numerosos extras y apareciendo en la película, sin que nadie lo supiese, caracterizado como uno de los hombres bestia del desquiciado doctor, según se cuenta en el documental Lost Soul (2015) -disponible en Filmin-. 

Casi 30 años después de su debut, Stanley vuelve al cine, por fin, con The Color Out of Space –El color que cayó del cielo– adaptación del famoso relato de H.P Lovecraft, con nada menos que Nicolas Cage encabezando el reparto. Lo primero que sorprende del film es su tono y su puesta en escena del cine de los ochenta y noventa: este retrato de una familia que tendrá que enfrentarse a una amenaza desconocida podría haberlo firmado cualquier director de aquella época, como Joe DanteFred Dekker o Tom Holland, que seguían la estela de Steven Spielberg, pero sin la necesidad comercial de ser ‘aptos’ para todos los públicos. 

En la película que nos ocupa, los personajes pueden parecer los de cualquier familia corriente, aunque, sin duda, son algo más excéntricos que la media: la joven que realiza rituales de brujería, Lavina (Madeleine Arthur); el chaval acusado de vago y ‘porreta’, Benny (Brendan Meyer); un niño algo más callado de lo habitual, Jack (Julian Hilliard); la madre que ha sobrevivido a una grave enfermedad, Theresa (Joely Richardson); un ‘abuelo’ hippie, fumado, conspiranoico, Ezra -nada menos que Tommy Chong, mitad del dúo Cheech & Chong-; y un padre de familia que… bueno, que interpreta Nicolas Cage. Hay que sumar un héroe, nada menos que un hidrólogo, de nombre Ward Phillips (Elliot Knight) que siempre lleva una camiseta de la universidad de Miskatonic. Sorprende también que la película se toma su tiempo en desarrollar a estos personajes y en mostrar la irrupción de ese ‘color venido del espacio’ que amenazará sus vidas y que da pie a un festival de imágenes psicodélicas y mutaciones al estilo de La cosa (John Carpenter, 1982). 

Stanley ofrece un film de ciencia ficción sólido, no brilla especialmente en el manejo de la tensión, ni en las escenas de terror, pero se guarda todas sus cartas para un clímax que contiene imágenes potentes, sense of wonder y una apreciable atmósfera Fantastique. Quizás Stanley, en 2020, no puede ser el visionario que prometía en 1990, cuando hemos visto -¡en Netflix!- cosas como Aniquilación (2018) de Alex Garland. Pero The Color Out of Space es un buen film, de un autor interesante que demuestra amor por el género y que esconde una trama subterránea sobre los lazos familiares y las raíces que nos atan a un lugar, condenándonos a no progresar. ¿O sí?