A las 22:30, Tom Rowlands y Ed Simons empezaron el espectáculo (y espectáculo es la palabra exacta) sin dejar entrever absolutamente nada, es decir, a oscuras, mientras que poco a poco empezaron a sonar las primeras notas. A continuación una explosión total de luz y color alumbraba el Espacio Movistar, dejándose ver en ese momento los platos, sintetizadores, mezcladores en un impresionante escenario y en el que se había colocado una pantalla gigante para poder proyectar los audiovisuales que tanta fama les han dado, espectáculo visual que da ,si cabe, mucha más fuerza a su ya apabullante directo. Los hermanos químicos no dejaron títere con cabeza haciendo bailar al personal hasta el agotamiento. “The Salmon Dance“, “Do it Again” junto con “Get Yourself High” y “Galvanize” o “Hey Boy, Hey Girl” fueron muestras de lo que fue sonando en las casi dos horas que estuvieron en el escenario, un hit tras otro que arrastró al pesonal al disloque. Y es que Chemical Brothers son grandes, muy grandes, solo hay que fijarse con la gente y ver sus caras, sonrisas, gritos, bailes, aplausos… ¿Hay algo mejor en un directo que sentirse de esa manera? Ahora solo queda esperar su próxima visita, que a tenor de sus repetidas idas y venidas a nuestro país no creo que esté muy lejos en el tiempo.