8.0
Score

Final Verdict

The Boys With The Perpetual Nervousness entregan un tercer trabajo en el que siguen dando muestras de lo bien que manejan el pop cristalino lleno de buenas melodías y estribillos pegadizos. Otra joya más que sumar a su discografía.

Con su segundo trabajo, el estupendoSongs From Another Life’, The Boys With The Perpetual Nervousness se consolidaron como uno de los mejores proyectos de pop de actualidad. El dúo formado por el escocés Andrew Taylor (Dropkick), y el español Gonzalo Marcos (El Palacio de Linares), ha demostrado que, a la hora de facturar buenas canciones de indie-pop, juegan en otra liga. Y es que, a pesar de contar con unas influencias más que evidentes -solo hay que fijarse en su nombre-, consiguen hacer lo más difícil, que no es otra cosa que dotar de frescura sus composiciones. Algo que vuelven a demostrar en su nuevo trabajo, que llega tan solo un año después que su predecesor, y que también está creado a distancia.

The Third Wave Of…’ vuelve a meterles de lleno en ese pop lleno de guitarras cristalinas, melodías dulces, y estribillos que se quedan a la primera escucha. Es decir, que siguen llevando a su terreno las enseñanzas de bandas como The Byrds o Teenage Fanclub. Y hay que reconocer que se acercan a los maestros en multitud de ocasiones. Solo hay que escuchar las maravillosas “The Stars Go Round” y “Open Up The Box”, dos canciones que casi parecen creadas por el combo Blake/Love. O esa juguetona “As the Day Begins” que abre el álbum con un delicioso toque sixties. Además de esa preciosidad llamada “Isolation”, una de las mejores baladas de este 2022, en la que, por cierto, podemos escuchar la voz de Mary Lou Lord.

The Boys With The Perpetual Nervousness también saben cuándo endurecer un poco su pop y dejarse llevar por otro tipo de influencias. Así, se fijan en buena parte de la new wave de los setenta, y entregan algunas canciones más enérgicas. Es el caso de “Look Back” y “Out of Time”, que hace que se metan en un mundo más rock y más americano. Sin perder su lado más melódico, claro. Y ese sonido un poco menos british también aparece en “Turning Red”. Aunque eso sí, esta vez, la culpa es de un piano. Un instrumento que representa una novedad en su música, y que también aparece en “Old Pictures of Ourselves”. Aunque en este tema no pueden evitar volver al pop más británico. Y ojo, porque cierran el disco con “Old Ways”, una preciosa canción donde aparece una tímida caja de ritmos.