Había dos razones de peso para acercarse a ver a Teenage Fanclub la pasada noche en Madrid. La primera era disfrutar en directo de los temas de ‘Endless Arcade’ y ‘Nothing Lasts Forever’, los dos últimos trabajos de la banda escocesa. Unos discos que, aunque no están a la altura de sus obras maestras de los ochenta, sí que son notables y cuentan con unos cuantos grandes temas. La otra era ver cómo se las apañaban los de Glasgow tras la marcha de Gerard Love y en un recinto poco habitual en sus giras, como es un teatro. Bueno, pues la banda cumplió de sobra y el repertorio, aunque falto de muchos clásicos, funcionó. Algo que no se puede decir del UMUSIC Teatro Albéniz, ya que, según donde estuvieras, el sonido era malo, o incluso pésimo, como en las últimas filas del anfiteatro. Lo que empaño bastante su visita.

Como era de esperar, Teenage Fanclub vinieron a presentar su último trabajo y a recordarnos que sacaron uno pleno en plena pandemia. Porque, lo cierto, es que, a pesar de que han pasado por otras ciudades españolas recientemente, llevaban seis años sin pisar Madrid. Así que, salvo algunas excepciones, como la coreada “About You”, o esa joya de su ‘Bandwagonesque’ llamada “Alcoholiday”, la primera parte del concierto se centró en estos dos trabajos. Y la verdad es que, cuando el sonido lo permitió, hubo grandes momentos. Como su interpretación sucia y vibrante de “Foreign Land”. O como esa balada al piano llamada “I Left A Light On”, la cual, al no contar con mucha distorsión, sonó bastante bien. Además, se pudo comprobar que su indie-pop lleno de armonías vocales sigue funcionando estupendamente en temas como “Endless Arcade” y “Back To The Light”.

Teenage Fanclub tienen unas de esas discografías que van sobradas de grandes canciones y la verdad es que se agradece que, a veces, apuesten por no tirar de sus mayores hits -anoche no sonaron “Sparky’s Dream” o “Ain’t That Enough”, por poner dos ejemplos-. Gracias a esto, pudimos disfrutar de “Did a Say”, una canción que solo aparecía en la recopilación que publicaron en 2003. O de esa juguetona “Your Love Is the Place Where I Come From” en la que Norman Blake dejó la guitarra de lado para tocar el xilófono. Además de “My Uptight Life”, donde, gracias a su estribillo final cantando a capela, vivimos uno de los momentos más bonitos de la noche.

Evidentemente, Teenage Fanclub no se olvidaron de algunos de esos temas que han hecho de ellos una banda mítica dentro de las escena indie-pop. Y ahí hay destacaron especialmente dos canciones de ‘Bandwagonesque’ (¿su mejor trabajo?). La primera fue esa maravilla llamada “What You Do To Me”, con la que nos llevaron directos a esos primeros noventa llenos de melodías pop y guitarras sucias. Y la segunda fue “The Concept”, la cual, como era de esperar, y gracias a su estribillo pegadizo, y a sus “oh yeahs”, se convirtió en la canción más coreada de la noche. Con ella terminaron una primera parte del concierto lastrada por ese mal sonido que ya hemos comentado.

No tardaron mucho en salir para dejarnos un bis de tres temas. Y aquí hubo un poco de todo. Primero, la decepción al ver que “Back in the Day”, uno de los mejores temas de su anterior trabajo, se veía deslucido por un sonido terrible -el teclado de Euros Child y los coros apenas se distinguían entre una maraña de guitarras-. Tampoco acertaron mucho con la elección de “Middle of My Mind”, uno de los temas más flojos de su último trabajo, como segunda apuesta del bis. Afortunadamente, para cerrar, echaron del todo la vista atrás y nos dejaron una “Everything Flows” que sí sonó como tenía que sonar. No obstante, hasta Norman Blake en un alarde de seguridad, decidió subir el sonido del amplificador en su parte final. Quizá lo tenia que haber hecho antes.

Foto: Blanca DB