7.8
Score

Final Verdict

‘Nothing Lasts Forever’ es otro disco en el que Teenage Fanclub logran que su pop de toda la vida, ese que todos tenemos controlado, y en el que apenas hay sorpresas, siga funcionando a la perfección. Y eso está al alcance de muy pocos.

Teenage Fanclub se recuperaron muy bien de la marcha Gerard Love en ‘Endless Arcade’, un disco en el que la banda escocesa dejaba ver que, a pesar de no contar ya con una de sus piezas fundamentales, podían seguir haciendo estupendas canciones de pop. Es más, nos podríamos lanzar a la piscina y decir que este cambio de cromos -se fue Love, pero entró Euros Childs de Gorky’s Zigotic Mynci a los teclados-, incluso les vino bien. Y así siguen dos años después en ‘Nothing Lasts Forever’, el que es el disco número once de su carrera.

Se podría decir que a Teenage Fanclub tampoco les exigimos mucho. Con que nos entreguen unas cuantas canciones protagonizadas por sus características armonías, ya nos damos por satisfechos. Aunque algunas de esas armonías estén acompañadas de letras que, según ellos mismos, hablan de esa vejez que los acecha. O, aunque dejen de lado su faceta más sucia y se entreguen por completo a la balada al piano más clásica –“I Left A Light On” casi parece su “Imagine” y no puede ser más bonita-. Al fin y al cabo, escuchar un nuevo álbum suyo es lo más parecido a entrar en una zona de confort de la que no quieres salir.

Las canciones de ‘Nothing Lasts Forever’ nacen de unas sesiones de grabación en directo en los Rockfield Studios de gales. Allí, rodeados de prados verdes, y en pleno verano, se metieron durante diez días para crear la música de estos temas. Quizá, por eso, la luz juega un papel importante en este disco. De hecho, la utilizan como metáfora de la esperanza y del destino final. Ahí tenemos “See The Light”, uno de los temas más animados del disco. Además de uno de los más juguetones, ya que incluso, en él, se atreven con un saxo. O “Back To The Light”, que es un clásico tema de pop radiante de Teenage Fanclub en el que las armonías nos recuerdan a los Beach Boys. Además de “Tired Of Being Alone”, que también tiene ese tono esperanzador.

Sí es cierto que en su anterior trabajo experimentaban un poco más y no le tenían miedo a entregar un tema como “Home”, en el que se iban a los siete minutos y se entregaban a un guitarreo un tanto psicodélico. Aquí hay poco de eso, tan solo se puede ver un poco más de suciedad y psicodelia en “Foreign Land”, pero siempre desde una visión más pop. Y no pasa nada, porque, a cambio, nos dejan un pop juguetón y saltarín en “It’s Alright”; una delicia luminosa y esplendorosa como es “Self-Sedation”, o una balada llamada “I Will Love You”, en la que, a lo largo de sus siete minutos, nos dejan una melodía ensoñadora, un precioso estribillo, y extraña monotonía que te atrapa y no te suelta.