Teddy

Lobo solitario

Las películas sobre hombres lobo suelen inscribirse en el subgénero de las monster movies, pero en Teddy, los directores Ludovic y Zoran Boukherma -hermanos gemelos- utilizan al licántropo como metáfora en una sátira social oscura y muy crítica.

Teddy (Anthony Bajon) es un joven sin futuro -no tiene padres, dejó los estudios, tiene una dependiente a su cargo-, un marginado en su pueblo y sobre todo, un solitario.

Teddy es el retrato del joven europeo que acaba emigrando, cayendo en las drogas o el crimen, seducido por la ultraderecha o la izquierda extrema, y en el peor de los casos, convertido en un peligroso ‘lobo solitario’. Justamente, el joven acaba identificándose con ese lobo (literal) que todo el pueblo busca para aniquilarlo.

La película se desarrolla como una comedia negra, en la que los personajes que rodean a Teddy son antipáticos reflejos de lo peor de la sociedad, en esta caso, francesa. La evolución del protagonista es psicológica -su aislamiento es cada vez mayor- pero también física: no veremos aquí una transformación espectacular a lo Rick Baker, sino una degradación biológica que recuerda al David Cronenberg de La Mosca (1986).

Sin ser una cinta despreciable, a Teddy le hubiera venido bien forzar un poco más sus situaciones en una dirección concreta: la comedia negra, el body horror, o la atmósfera fantástica. Creo que la película se queda a medio camino de todo, aunque sí consigue interesarnos en el destino trágico de su protagonista, que, como todos los hombres lobo, intentará escapar de su maldición.