8.0
Score

Final Verdict

Tears For Fears justifican de sobra su regreso con 'The Tipping Point', un estupendo trabajo en el que el dúo británico se hace con una notable y variada colección de canciones que nada tiene que envidiar a sus clásicos de los 80.

Está claro que el revival de los ochenta no va a terminar nunca. Ya llevamos más de dos décadas con él, y no solo hay artistas actuales que se fijan en aquella época, también los protagonistas de esos años siguen teniendo mucho que decir. Bandas como Duran Duran, OMD, o Erasure, han sobrevivido muy bien al paso del tiempo y han sacado unos últimos discos notables. Un club al que ahora se unen Tears For Fears, que, tras estar 18 años sin publicar un nuevo álbum, ahora editan el que es el séptimo trabajo de su carrera.

The Tipping Point’ es Tears For Fears en estado puro. El dúo formado por Roland Orzabal y Curt Smith no se ha complicado la vida a la hora de buscar un sonido para este álbum. Y han hecho bien, porque, gracias a las presiones de su discográfica, en 2013, intentaron hacerse los modernos colaborando con artista actuales, y la cosa no pudo salir peor. Aunque sí es cierto que de ahí salieron esas versiones notables que hicieron de Hot Chip, Arcade Fire y Animal Collective. Además de un estupendo tema junto a Bastille que entró en la recopilación que publicaron en 2017. Pero la verdad es que, más allá de eso, lo único que consiguieron es que se les quitaran las ganas de volver.

Buena parte de los temas de este álbum nacen de la mala época con la que ha tenido que lidiar Orzabal en los últimos años. Primero, con la muerte de su mujer, y un poco más tarde con un problema de salud que le hizo volver a ponerse en contacto con Smith y empezar a trabajar en estas canciones. Para adornar estas letras mayormente dedicas a la mujer de Orzabal, han decidido que lo mejor era tirar de variedad. Algo que ha sido una constante en su carrera, ya que en los ochenta pasaron por todos los estilos posibles. Y en todos ellos tuvieron resultados notables.

El disco se abre con “No Small Thing”, una intensa balada folk-rock, en la que dan un repaso a esta mierda de mundo en el que vivimos -no todo gira en torno a sus cosas-, y en la que muestran su faceta mas oscura. Un sonido más clásico que también recuperan en “Rivers of Mercy” y “Please Be Happy”, donde dejan que el piano lleve la voz cantante. Y es que, hay que reconocer que están especialmente acertados en las baladas. Solo hay que escuchar la sedosa y sintética “Long, Long, Long Time”, que es auténtica preciosidad. O la melancólica “Master Plan”, donde se sacan de la manga uno de esos temas con alma de clásico.

Sí es cierto que su lado sintético es el que gana la partida. Además, con él, hacen hits tan incontestables como el que da título al disco, o como “Break The Man”, un eufórico corte de lo más synth-pop. Y ojo, que estamos ante una canción contra el patriarcado. Además de las potentes “My Demons” y “End Of Night”, donde utilizan la electrónica para entregar los temas más contundentes de todo el álbum. Aunque eso sí, para terminar, prefieren pisar el freno y entregar una nueva versión de “Stay”, una canción que ya aparecía en su último recopilatorio.