Vivimos tiempos inciertos y temibles. Por desgracia, cada día encontramos razones para tenerlo más claro, y si corriésemos el riesgo de pensar lo contrario, ahí está el consejo de Ministros cada viernes para darnos una bofetada de realidad. Pero, sinceramente, muy crudas tienen que estar las cosas si los mismísimos The Flaming Lips se abandonan a la desesperación más nihilista durante la práctica totalidad de un disco que –apropiadamente- han decidido titular The terror.