Decía Gary Lineker que el fútbol era un deporte en el que jugaban once contra once y siempre ganaba Alemania. Con la música electrónica pasa algo parecido. Tras la caída del muro, Berlín se ha convertido en capital europea de la electrónica y sus clubes presentan una calidad sonora incontestable y unos horarios tan amplios que volver a casa es una decisión muy personal, ya que allí nunca se encienden las luces.

En esta ocasión hablamos con una de las residentes del club más reconocido de centroeuropa, cuyo derecho de admisión es casi cuestión de Estado y sus programaciones simplemente brutales. Hablo, cómo no, de Berghain/ Panorama Bar, donde el significado de libertad se eleva a su máxima expresión. Ligado a esta sala está uno de los sellos más respetados de Europa , Ostgut Ton, plataforma de expresión de los habituales residentes y colaboradores de esa bendita familia.