La vida en rosa que hizo famosa Edith Piaf es la gran pista que nos permite ver que estamos ante una película de animación francesa y no ante un producto de las potencias dominantes que son Estados Unidos -Walt Disney, Pixar- o Japón -los extintos estudios Ghibli-. La canción es tarareada románticamente por los dos protagonistas, un saltamontes llamado Apolo y una abeja reina, Margarita.