Netflix acaba de estrenar la serie francesa Vampires, y lo primero que llama la atención es que su protagonista, Doina Radescu (Oulaya Amamra) personifica todo lo que no es Drácula. El conde de Bram Stoker, como su antecesor directo, Lord Ruthven -de la seminal creación de John William Polidori, El Vampiro (1819)- representa un orden antiguo, aristocrático, un maligno depredador que se alimenta de campesinos, de pueblerinos -de la clase obrera- y que se enfrenta a la burguesía -agentes inmobiliarios, doctores- y al progreso de los avances científicos -la ciencia del profesor Van Helsing-.