Rob Zombie firma en Tres del infierno el cierre de una trilogía que quizás no necesitaba serlo. Tras La casa de los 1000 cadáveres (2003) -estupendo divertimento- y la superior Los renegados del diablo (2005), esta tercera entrega pierde capacidad de sorpresa y nos muestra de nuevo a Baby, Otis y el Capitán Spaulding, resucitados, porque sí, para vivir una nueva serie de asesinatos, persecuciones policiales y fugas.