Como muchos otros, leí Trainspotting tras disfrutar con la generacional, fastuosa adaptación cinematográfica de Danny Boyle. Por supuesto, devoré el libro, junto a En el camino de Kerouac y Alta fidelidad de Hornby diría que las lecturas más compulsivas, por absorbentes y veloces, que servidor haya acometido jamás. Y así llegamos a Skagboys, precuela de Trainspotting que Anagrama nos ha traído en este 2014, veinte años después de que su autor concibiese a sus personajes más celebrados. Ni que decir tiene que la expectación era máxima.