El británico Tom Williams ya había realizado muy dignas intentonas de labrarse una carrera, ya fuera con la fuerza electrificada de sus discos como Tom Williams & The Boat, como con la intimidad folk de sus trabajos más personales. La tibia respuesta del gran público minó sus esperanzas y sus fuerzas necesarias para lidiar con la industria musical, así que nuestro hombre decidió dejarlo de lado y ganarse la vida alejado de los focos en el campo de la educación, a ser posible con música de por medio.