Dice la leyenda que fue el amor por la bossa nova y por redescubrir discos de grooves brasileños de los 70 lo que unió los destinos musicales de Rob Garza y Eric Hilton. Algunas de esas filias se han podido intuir tímidamente en la discografía que han publicado bajo el nombre de Thievery Corporation desde su fundación en 1996, aunque casi siempre quedasen tapadas bajo capas de electrónica y una militancia excesivamente fiel al neo-trip-hop.