El castellano es un idioma más rico que el inglés, no hay duda. Pero la lengua de Shakespeare suele “sacarse de la manga“ palabras perfectas, con frecuencia fusiones de términos que encajan como un guante y suelen alumbrar vocablos inapelables, cristalinos, que se explican por sí solos y definen a la perfección lo que queríamos decir. Una me viene a la cabeza al pensar en el señor —reverencia o genuflexión por favor— Robert Forster. Es wordsmith, algo así como “artesano de la palabra”. Y estamos ante uno de los mejores. Un maestro.