Justin Benson y Aaron Moorhead -directores y guionistas- sorprendieron en 2012 con Resolution, una película independiente que hoy tiene un pequeño culto. Narraba esta una historia que se servía de los tópicos del género de terror y usaba la excusa argumental de un adicto a las drogas, para proponer una interesante metáfora sobre cómo somos esclavos de nuestros personajes y de un autor/dios/destino que puede interpretarse como un ejercicio de metaficción.