Mal rollo. Esa es la principal emoción que despierta una película tan brutal como The Dark & The Wicked, del director Bryan Bertino -Los extraños (2008)-. Últimamente hemos visto películas que extraen del horror sobrenatural una metáfora de los conflictos humanos, con la casa familiar como escenario: es el caso de la estupenda Hereditary (2018) o la reciente Relic (2020).