Lo realmente terrorífico de The Assistant es que no se centra en la figura de un depredador sexual que se aprovecha de una posición de poder para abusar de todas las mujeres posibles. Porque sería muy sencillo mostrar al monstruo -que evidentemente identificamos con el escándalo de Harvey Wenstein- y encapsular el problema en la figura de un solo individuo, enfermo, malvado, y fuera de la norma.